miércoles, 16 de enero de 2013

Muñekator el ángel exterminador.




El cecien llegado.
Una extraña tormenta eléctrica de pequeñas dimensiones se formo de forma súbita en mitad de la gran sala. Los muñacos se apartaron a una distancia prudente del fenómeno permaneciendo inmóviles y expectantes. Al cabo de unos segundos los rayos parecieron replegarse en si mismos y después de un intenso halo de luz que los cegó a todos por un instante desaparecieron. Cuando las retinas de los muñacos se recuperaron del violento e inesperado flash pudieron percatarse que en lugar donde todo ocurrió había aparecido un enorme avatar, se hallaba tumbado en el suelo en posición fetal y estaba completamente desnudo. Se incorporo despacio, parecía no acabar nunca de erguirse sobre sus dos robustas piernas. En aquellos lares estaban acostumbrados a los muñacos grandes y fornidos pero las dimensiones de aquel estaban totalmente fuera de lugar. Avanzo unos pasos lentamente mirando a los presentes con unos ojos inexpresivos, todos retrocedían a medida que él se les acercaba. La música continuaba sonando, al enorme ñeco no parecía agradarle en exceso el reggeton. Lo dejo patente en el mismo instante que aplasto un bafle de un solo golpe, uno tras otro los altavoces sucumbían a su ira destructiva. Entonces entro en escena un nuevo ñeco, aunque grande en comparación a la media, al lado del recién llegado parecía un tirillas. Encima de su cabeza aparecía un rotulo de color azul: “Gladiator sem guía”. El tal Gladiator gritaba al tiempo que corría a toda prisa en dirección al gigante.
-En esta sala no esta permitido permanecer desnudo y mucho menos destruir mobiliario urbano.-Todos los presentes respiraron aliviados cuando apareció el que debía ser algún tipo de autoridad en aquel extraño lugar. El “guía” saco de su bolsillo un raro dispositivo con un botón rojo, miro al alborotador con sorna y le grito.-¡Date por baneado payaso! Apretó en numerosas ocasiones el botón colorado pero no pasaba nada en absoluto. El muñaco nudista se acercaba a él lentamente. Gladiator continuaba apuntándole con el aparato al tiempo que apretaba frenéticamente el botón, antes de que pudiese darse cuenta lo tenia plantado en frente, le sacaba dos cabezas de altura.
-Busco al keko. –Le pregunto con una voz fría y casi metálica.
-¿El keko? Aquí hay miles de kekos. Gladiator seguía pulsando el dispositivo sin resultado alguno.-No tengo ni idea de quien me estas hablando.
-En ese caso no me eres útil.- Lo agarro del cuello con su mano derecha y con un brusco giro de muñeca le descoyunto el cuello. El guía callo muerto al suelo.
En aquel lugar jamás habían visto un asesinato, la violencia era imposible hasta aquel mismo instante en que las normas habían cambiado. El pánico se apodero de todos, huían despavoridos lanzando gritos de terror. A los pocos segundos la enorme sala circular se hallaba vacía y en silencio. El forastero examinaba detenidamente todo lo que le rodeaba, parecía que estudiaba un mundo nuevo que no acababa de comprender. Eso no importaba, sus directrices estaban muy claras, encontrar y exterminar al keko , nada podría detenerlo, mucho menos aquellos alfeñiques. Atravesó una puerta y se encontró en un largo pasillo, allí los muñacos permanecían quietos, no se agitaban en extraños movimientos epilépticos como en la sala contigua, estaban estáticos, muchos sobre una especie de pedestales, el recién llegado analizo los datos y llego a la conclusión de que se hallaba en el mercado de esclavos, allí se exponía la mercancía. Los “esclavos” lo miraban curiosos, seguía desnudo, ninguno de aquellos avatares vestidos de forma ridícula eran el keko que buscaba por lo que los ignoro. Alguno hizo algún comentario sobre su presencia pero el gigante continuo avanzando hacia la puerta que estaba en frente suyo sin darle mayor importancia. Ahora se encontraba en un lugar que atendía al nombre de Plaza Mayor, analizo los nuevos datos ignorando a los transeúntes. Encontró un local, a través de su puerta metálica podían escucharse los acordes de música rock comercial y mojigata. Miro el letrero, “POP FAKTORY”, buscaría allí. Se encontró nuevamente con algunos muñacos que sufrían de espasmos en mitad de una pista circular, agitaban bengalitas amarillas que les conferían un aire mas estúpido si cabe. -¿No tienes Nick? Que raro, debes estar en off pero aún así es extraño. -El que hablaba vestía con ropas de cuero y portaba unas gafas negras, su aspecto pretendía ser intimidatorio pero su vocecilla aflautada echaba por tierra su forzada imagen motera.- Me llamo Javison, bien venido al Pop Faktory.
-Necesito tus confecciones textiles.-Fue la única respuesta del muñecote enorme.
-Rofl, que gracia tiene el jodido, bueno si necesitas ropita te puedo dar la url de un diseñador amigo mio…
No acabo la frase, de un solo manotazo lo mando por los aires varios metros. Cuando salió de allí con su nueva indumentaria su aspecto era realmente terrorífico. Puenteo una moto y salió a toda velocidad, debía encontrar y eliminar al keko cuanto antes. Esa era su misión y nada lo detendría.
 
Nemesis.
Se encontraba terriblemente aturdida, la cabeza le daba vueltas y sentía nauseas. ¿Lo habría conseguido? Nunca antes se había intentado algo de aquellas características pero lo dramático de la situación así lo requería, no tuvo mas remedio que asumir el riesgo. Comenzó a escuchar voces, intento centrar poco a poco sus ideas al tiempo que habría los ojos. Aún con la visión borrosa pudo distinguir que estaba rodeada de figuras humanoides, las imágenes desenfocadas tomaban formas definidas lentamente. ¡Eureka, el viaje había sido todo un éxito! Ahora podía verlos claramente, también los datos de pantalla. ¿Ocho mensajes privados? ¿Qué seria aquello? Los fue abriendo uno a uno.
-PepotePalote.-Mmmmm, que caliente estoy, mi polla mide 35 cm. ¿Quieres vérmela por la cam?
-Pendeja_SEX_Monster.-Boludaaa, te comía toda la conchaaaaa.
Jozelito_14.-Holaaaaa. ¿Quieres ser mi noviaaa?
-RamonPenexx.-Puta zorra cachonda, te follaría el culo aquí mismo golfa.
-Zinue.-Gronf, gronf, Zorraaaaaaa, no sirves ni para comerme el ciruelo con tus dientes podridos. Humillate ante tu Dios gronf, oink, oink.
-Orgasmaker.-Te susurrare una hermosa melodía al oído al tiempo que te desgarro el esfínter. ¿Soy cantautor sabes? Te canto por cam mientras me masturbo.
Llegado a este punto decidió cerrar y no leer el resto. Los muñacos la rodeaban, se sentía incomoda, todos parecían estar pendientes de ella. ¿Tendría un moco colgando? Fue entonces cuando reparo en ello, se encontraba totalmente desnuda igual que en esos sueños humillantes, pero aquello no era un sueño, se encontraba dentro de la realidad virtual.
Sobre su cabeza un rotulo indicaba que estaba en un lugar llamado Barrio Rojo, pocos metros delante suyo otro señalaba la entrada a una playa nudista. Allí pasaría desapercibida, pensó, corrió a toda prisa alejándose de la multitud de mirones. ¡Por Dios! Acababa de entrar en Sodoma y Gomorra, habían muñacos fornicando por todos los rincones mientras otros se masturbaban mirándolos. Ella siempre había sido una rata de biblioteca, una programadora informática entregada totalmente a su trabajo. Todo aquello la superaba, dudó de estar preparada para la misión.
-¿Berbuscona? Que nick mas raro. ¿Y Que es lo que buscas?
-¿Berbuscona, nick? Perdona pero no te entiendo.
-Tu nombre, tu Nick. Lo llevas sobre la cabeza.
Era cierto, su interlocutor portaba el propio sobre la suya. “Chito” rezaba en color amarillo. Como era normal en una playa nudista, se encontraba en pelota picada.
-Bueno, supongo que me llamo así porque “busco.”
-Pues ya lo encontraste, aquí me tienes. En la pantalla de datos apareció un intrigante mensaje. “Invitación a sexo en posición de pie.” Esto ya era demasiado.
-¡No, no, no…no es esooo!
-¿No? Pero si vas pidiendo guerra preciosa.
-Creeme…ummm, estoo…Chito, mi situación, por decirlo de alguna forma, es un “daño colateral” Busco a alguien, te estaría muy agradecida si pudieras ayudarme.
-Quizás, llevo bastante tiempo por aquí, si se trata de una hembra es posible que me la halla tirado.-El tal Chito empezó a masturbarse sin ningún reparo frente a ella. Berbuscona aparto la vista hacia el suelo ruborizada.
-Busco a alguien que responde al nombre de el “keko”, es un recién llegado como yo. Siento no tener muchos mas datos.
-Mira guapa, eso y nada dos nadas. Pero si llego uno hace poco. Jajaja, balla revuelo ha habido desde entonces. ¡Menudo pieza jajaja! Un tipo enorme, le rompió el cuello a un guía como quien parte cacahuetes. No se habla de otra cosa en todo Pueblo Secreto desde entonces.
¡Mierda! Pensó Berbuscona. El muñekator esta aquí, no tengo tiempo que perder.-Por favor Chito, es una cuestión de vida o muerte. Necesito encontrar a alguien que pueda ayudarme.
-Veo que no se trata del tipo grande. Bueno quizás Seconfundeyonosoy te pueda ser de ayuda, él sabe todo lo que pasa por aquí.
-¿Seconfundeyonosoy? ¿Es alguna especie de oráculo?
-Bueno la verdad es que “tontodelculo” seria una definición mas acertada. Es un tío muermo que no habla con nadie, pasa el tiempo mirando perfiles y observando a los demás.
-Es un comienzo. ¿Y donde puedo encontrarlo?
-Si no se encuentra en el trasport suele estar en un garito llamado La Pocilga, pero no te recomiendo pasar por allí si no estas vacunada contra todas las enfermedades infecciosas conocidas y alguna mas que ni se ha descubierto.
-Gracias Chito, voy en su búsqueda de inmediato. ¿Cómo puedo compensar tu ayuda?
En la pantalla de datos apareció el siguiente mensaje: invitación a sexo.
-¡Vete a la mierda!
 
Primeros contactos.
Caminaba lo mas a prisa que le permitían los enormes tacones de plataforma de aquellos extravagantes zapatos, los había tomado “prestados” en la playa nudista junto con un vestidito al que se podía definir como etéreo. La tela era tan liviana como escasa, cada pocos pasos intentaba inútilmente bajar la falda lo suficiente como para que le tapase al menos la mitad superior de las nalgas, teniendo en cuenta que no había conseguido ropa interior su situación era mas que comprometida. No veía el momento de llegar a la dirección que le había indicado Chito, este le aseguro que en aquel lugar no había casi nunca nadie y por ello decidió buscar a Seconfudeyonosoy primero allí y no en el trasport donde presumiblemente estaría abarrotado de fisgones. La pantalla de datos estaba a rebosar de mensajes privados pero no tenía ninguna intención de abrirlos, ya había tenido emociones fuertes mas que suficientes por hoy, con todo no podía evitar escuchar algunos escabrosos comentarios a su paso en el canal local.
Las calles cada vez estaban mas solitarias y sucias, a medida que avanzaba el olor a porquería se acrecentaba, no debía de estar lejos de La Pocilga, el hedor así lo confirmaba. Entro en una calle amplia atestada de contenedores y basura esparcida por todos los rincones, el zumbido de millares de moscas era tan intenso que apenas dejaban escuchar la música que salía de lo que parecía un pequeño local al fondo de la mugrienta rúe. Entro en aquel tugurio, no estaba mucho mas limpio que el exterior, las enormes plataformas se pegaban en el suelo y el tufo a vomito era intenso, sonaba hard rock setentero a todo volumen, no era un estilo que a Berbuscona le entusiasmara pero cualquier cosa era mejor que el reggeton que la había atormentado halla por donde pasaba hasta ese momento. Tan solo había un parroquiano, ni tan siquiera un camarero. Era un individuo vestido totalmente de negro con un ridículo antifaz que le cubría parte del rostro, bebía una cerveza en la parte mas alejada de la barra y unas pelotas de colores levitaban girando a su alrededor ignorando la ley de la gravedad. En cuanto el tipo se percato de su presencia se puso transparente de inmediato.
-Hola,,,¿Hola? Mi nombre es…-Intentaba recordar el nick que le había dicho Chito pues ella no podía verlo sobre su cabeza.-…Berbuscona.-¿Por qué el programa le habría asignado un nombre tan idiota? Pero era totalmente necesario llevar uno si pretendía pasar desapercibida.-¡Hola!-Insistió.-¿Estas sordo acaso? No quisiera ser maleducada pero…¡BAJA LA PUÑETERA MUSICA Y HAZME PUTO CASO COÑO!
Entonces el tipo recupero de forma súbita su consistencia.-Perdona, estaba mirando tu perfil, un perfil muy sospechoso por cierto.-Mierda, pensó, ¿Cómo podía haberla descubierto con tan solo una mirada aquel capullo? Se asusto pero intento capear el temporal.
-¿Sospechoso, que tiene de raro?
-Aquí nadie lee a Immanuel Kant ni a Dovtoievski y mucho menos les gustan las películas de Bergman ni el cine de arte y ensayo.
–Pero tú también los conoces, tampoco eres de fiar según ese bobo criterio tuyo.
-No tengo ni idea de quienes son esos, tan solo lo mire en el Google, va muy bien para desenmascarar a los literatos y poetas de copia y pega. “No existen verdades absolutas tan solo dudas razonables”. Menudo lema rebuscado, decididamente tu perfil no es algo que se encuentre con frecuencia en estos lares, eres tan sospechosa como la loca del sótano.
-¿La loca del sótano?
-Si la dueña del antro que hay bajo esta calle, precisamente el nombre del garito es ese “El Antro” tengo que reconocer que la loca es al menos honesta y no pretende engañar a nadie. Lo único que no tengo tan claro es que realmente sea suyo, yo estoy casi seguro que esta de okupa.
-Supongo que el nombre de ese lugar es tan descriptivo como el de tu local.
-¿La Pocilga? Oh no que va, no es mio, es del puto indio pero ni siquiera él viene por aquí, desde que abrió su cuchitril nuevo, y de eso hace siglos creo, pero quedaron algunos barriles con cerveza, no tiene gas pero es gratis.
Estaba perdiendo un tiempo precioso hablando de tonterías, entonces se fijo en el Nick del bocazas. “Seconfundenosoyyo” es el tipo al que buscaba, para lo que decía Chito que no hablaba hoy le habían dado cuerda.
-Perdona que interrumpa tu interesante diatriba pero alguien me aseguro que podrías ayudarme. Busco a un recién llegado, no creo que lleve mas de dos días por aquí.
-Pues como no me des mas datos, cada día llegan a cientos, aunque lo cierto es que la mayoría son viejos conocidos con nuevas identidades. Aquí la esquizofrenia es muy común, sobre todo entre los guías. ¿Ese que te interesa tiene algún rasgo que pueda distinguirlo del resto?
-No se nada de él, ni como es, ni como se llama, solo que tendrá treinta y pocos años y no ve demasiado bien por lo que seguramente lleve gafas.
-Pues siento decirte que has perdido tu tiempo, aunque el hecho de que sea cegato puede ser un dato importante, aquí la gente es toda muy “mega güay” todos guapos y perfectos, alguien con lupas de culo de botella no pasara inadvertido. Bueno pues si me entero de algo ya me pondré en contacto contigo…Berbuscona, que nombre tan ridículo.- Berbuscona no quiso entrar en la espiral de “que nombre era mas vergonzante de los dos” por lo que se limito a extenderle la mano antes de despedirse.
-Realmente eres una tía muy rara, aquí no podemos tener contacto físico salvo para bailar e intercambiar fluidos.-Secon alcanzo el seno izquierdo de Berbuscona pero para su sorpresa la mano no paso a través de ella si no que la pudo palpar, dura y firme. También fue dura y firme la bofetada que esta le propino a continuación, Secon experimento una sensación que desconocía, una muy desagradable, el dolor.
-¡¿Pero en que clase de manicomio me he metido?! ¡Aquí todos sois unos degenerados, pervertidos onanistas y acosadores!-Berbuscona estaba furiosa, Secon había caído al suelo de culo y se palpaba su dolorida cara sin entender lo que había pasado.
-Pe…perdona, te aseguro que esa no era mi intención, no…no comprendo que ha ocurrido.
-Te perdonare si me haces un último favor, necesito ropa mas…”discreta”, con esta parezco un putón verbenero.
-Pero si vas a la moda, todas aquí visten así.
-No se porque no me sorprende.
-Quizás la loca tenga algo mas de tu gusto, ella también es muy rara. Su agujero esta aquí mismo no tenemos nada que perder por probar.
Bajaron a un sótano por un montacargas llegando a un oscuro garito lleno de humo, flotando en medio de la neblina se podía distinguir la silueta de una mujer joven.
-Mi Antro debe haberse konvertido en el lokal de moda, kuatro visitantes en dos días menudo rekord. Almenos vosotros no os habéis kaído por el hueco del montakargas como el otro par de memos. Hostias Secon no te había reconocido, ya te he dicho un millón de veces ke no te fío mas. ¿Has venido a saldar tu deuda?- La volátil muchacha se quedo mirando fijamente a Berbuscona.-¿Quién es ese putón? No jodas que has ligado jajajaja.- Berbus se mordió la lengua.
-Es otra intelectual, se pregunta si podrías prestarle alguna otra indumentaria. Personalmente a mi me gusta mucho el modelito que lleva pero por lo visto solo se me arriman las frikis con preferencias extravagantes.
-No kreo que tenga nada ke le entre por su gordo culo pero en ese cuarto guardo lo ke se deja la peña durante las redadas, igual encuentra algo.Tenia que aguantar las provocaciones de aquella cretina si quería conseguir algo así que se trago el orgullo y guardo silencio mientras se dirigía donde la que atendía al nombre de Kaotika le indico. Al cabo de unos minutos reapareció con un elegante traje de chaqueta beige y una recatada falda negra. Kaotika empezó a reír a carcajadas.
-Jajajaja, eso pertenecía a una pija, el mierda de Residual la pillo en pelotas follándose a kuatro durante una de sus redadas, menuda golfa. Se la llevo en pelotas al kuartelillo pero no se la veía muy disgustada jajajaja. No como los dos memos de ayer, el cegato se abrió la cabeza contra un muro y el enano no paraba de darle patadas al diccionario mientras gritaba.
-¿Has dicho cegato?-Berbuscona no podía contener la emoción. Como era ese tipo, alguna otra cosa que destacara de él.
-Bah, nada especial, salvo kizás…bueno eso si era realmente raro. No tenía Nick.
La dio un vuelco el corazón, sin lugar a dudas era él, el Keko al que buscaba.
-¿Dónde se lo llevaron? Es muy importante, te estaría muy agradecida por la información.
-Pues a donde se lo van a llevar, al kuartelillo claro esta. Allí el Residual y sus matones lo desplumaran y si se aburren igual hasta lo lobotomizan.
-Me podéis acompañar alguno hasta allí, os recompensare en la medida de mis posibilidades.
-¿Ir donde ese kabrón del Residual? Ni ke estuviera loka, en cuanto me viera me banearia a perpetuidad. No gracias, puedes quedarte los trapitos eso es todo lo ke hare por ti.
Miro implorante a Secon con ojos de borrego degollado.
-Mierda no puedo resistirme a eso, pero tendremos que ir con mucho cuidado.
-No lo entiendo, no hemos hecho nada, no tenemos porqué temer a la policía.
-Tía, no sé de que mundo bienes pero esta claro que no eres de por aquí. Pronto te darás cuenta de hasta donde llega la corrupción en este lugar. Sobre todo la policial.
Marcharon a toda prisa hacia la prisión.
 
El héroe del pueblo.
El muñaco enorme recorría a toda velocidad sobre la moto robada un paseo marítimo cuando dio un quiebro de 90 grados haciendo derrapar la maquina, hizo un impresionante caballito durante 200 metros hasta empotrarse contra la vidriera de un edificio. La atravesó, la moto se deslizo por los suelos aplastando en su camino a un avatar que sostenía un café y un donuts, él por su parte rodo con pesada pericia y se incorporo de inmediato. Miro a su alrededor, su PDA había detectado una anomalía que provenía de allí mismo, el keko estaba muy cerca. Era una amplia sala con las paredes empapeladas con incontables carteles de busca y captura. Un número importante de muñacos lo miraban boquiabiertos, eran diferentes al resto que había visto hasta ese momento, mas grandes, con el cuerpo totalmente cubierto de tatuajes y unas ridículas alas de murciélago salían de sus espaldas, los nicks que coronaban sus cabezas eran azules y acababan con la leyenda “policía”.
-Creo que ya tenemos a un ganador para la siguiente lobotomía. Que desfachatez entrar así en mis dominios, has cometido el peor error de tu vida grandullón.
Residual se acercaba al muñaco enorme complacido, con aquella sonrisa de autosuficiencia que tanto temían a la vez que odiaban los habitantes de Pueblo Secreto. El recién llegado lo ignoro por completo, seguía dirigiéndose con paso firme hacia la puerta que daba a las celdas con su semblante inmutable. Aquel desdén enfureció a Residual.
-¿Dónde te crees que vas tío mierda? Te estoy hablando, si es a ti tipo grande. –Se interpuso en su camino.
-Entrégame al keko.-Se limito a contestarle con su voz grave y metálica.
-Aquí soy yo quien da las órdenes.- Residual desenfundo un dispositivo que el muñaco enorme ya había podido ver no hacia mucho. Pulso el botón inútilmente, repitió el gesto varias veces con idéntico resultado.
-Cuidado jefe, fíjese. –Uno de los subalternos señalaba la cabeza sin Nick del extraño gigante.-Debe de ser ese del que hablan, el que se cargo a Gladiator.
-Eso es una tontería.-Le respondió Residual.-Debió de ser un fallo del programa, la violencia física no es mas que una leyenda, un cuento de viejas.
-Entrégame al keko y nadie saldrá perjudicado. Ultimo aviso.
-Fijaos en este capullo, se atreve a darme órdenes. Mierda. ¿Qué coño le pasa al baneador, no funciona.
De repente los ojos de Residual se pusieron llorosos, sus dientes rechinaban de tanto que los apretaba intentado no gritar. ¿Qué era aquella sensación tan terriblemente desagradable? Miro hacia abajo para comprobar que el invitado inesperado le había aplastado un pie con su bota, se la había incrustado literalmente en el pavimento. Finalmente lanzo un aullido desgarrador.
-¡Mi pieeeeee! ¿Cómo has hecho eso hijoputaaaaa?
Todos los de la sala apuntaban inútilmente con sus baneadores al gigante.
-Es inmune al baneo jefe. ¿Qué hacemos?
-¡Quitádmelo de encima inútiles!
-¿Y como lo hacemos?
Residual intento empujarlo en un acto reflejo, no consiguió moverlo ni una pulgada pero sonrió al comprobar que podía tocarlo. El muñaco enorme siguió la señal, la anomalía permanecía inmóvil al otro lado de la puerta.
-¡Aporread a ese cabrón! ¡podemos hacerlo, a por él!-Para dar fe de su afirmación Residual le arrojo una mesa que se partió en su espalda. Todos se armaron con porras, barras de hierro o cualquier cosa que pudiese ser usada de forma contundente. La presencia del extraño parecía haber alterado la naturaleza de todo lo que les rodeaba, ahora ellos y las cosas eran sólidos.
Los cuerpos volaban por los aires, huesos que se rompían en pedazos, gritos de dolor, paredes que se derrumbaban. El estruendo era tal que en el exterior de la comisaria empezó a congregarse multitud de curiosos. El edificio se venía abajo en lo que parecía un terremoto.
Al cabo de unos minutos la paz reino de nuevo en el interior, el gigante por fin se había desembarazado de los molestos policías pero comprobó que el keko había escapado aprovechando la confusión. Salió con tranquilidad del lugar.
Berbuscona y Secon se acercaban a toda prisa a la comisaria cuando se toparon con una multitud de avatares que aplaudían y vitoreaban eufóricos a alguien, a unos centenares de metros pudieron ver el edificio policial derruido. Entonces vio aparecer su cabeza sobre la de todos los demás. Berbuscona se escondió rápidamente tras un coche y se puso en off. Secon la miro extrañado.
-¿Qué coño estas haciendo?
-Hazme un nuevo favor y averigua que es lo que ha pasado.-Secon se encogió de hombros y se adentro entre los curiosos.
Aun estando en off el Muñekator podía identificarla como una anomalía si se acercaba lo suficiente y un reconocimiento visual bastaría para descubrirla. Debía mantenerse oculta a una distancia prudencial. Asomo la cabeza discretamente de su escondrijo y vio como el gigante se alejaba a toda velocidad montado en una moto, todos le aplaudían y jaleaban. Entonces regreso Secon.
-Jajaja, un tipo enorme se ha cargado a Residual y a sus secuaces, las calles son una fiesta, todos aclaman al héroe que a cometido tal hazaña. ¡Vamos a celebrarlo con el resto! Berbuscona no entendía porque se alegraban del exterminio del cuerpo policial al completo, su pantalla de datos no daba señal alguna del keko y se asusto. No notaba cambios sustanciales en el programa pero debía comprobarlo.
-Ve tú y diviértete Secon, yo debo comprobar algunas cosas ahí dentro.
 
El equipo A. "A de anormal."
Muchos eran los que curioseaban por los restos de la comisaria, deambulaban inquietos de un lado a otro investigando cada detalle de lo que allí encontraban. Los despojos esparcidos de los policías; vísceras, extremidades cercenadas, cráneos rotos, no parecían asustarlos tan solo se les notaba sorprendidos por todo aquello que no alcanzaban a comprender, con todo se les veía felices. Berbuscona reparo en que algunas de las cámaras de seguridad continuaban operativas, no le interesaba que los del suport se hicieran con imágenes nítidas de lo ocurrido. Pirateo el editor de propiedades y reconfiguro las grabaciones para que se viesen borrosas, corto la imagen a partir del instante en que ella entro. El muñekator se había ensañado a conciencia con aquellos pobres desgraciados, debían de haberlo provocado mucho para conseguir enfadarlo tanto como para que realizara una carnicería de esas proporciones. El policía mas grande, el que parecía era el jefe tenía clavada en la cabeza una enorme estrella de sheriff y le habían introducido un grueso palo por el culo, debió de padecer un autentico suplicio antes de morir. No encontró restos de civiles y respiro aliviada, el keko no se encontraba allí. Entonces escucho la voz de Secon tras de si.
-Joder, nunca había visto algo semejante, no comprendo como ha podido hacerlo pero reconozco que el tipo enorme es un autentico artista, esto es una obra de arte conceptual, un verdadero homenaje, una oda a la justicia.
-Es algo horrible Secon, sufrieron lo indecible antes de perecer y vosotros lo celebráis. Este es un mundo de locos, no debí haber entrado nunca, me equivoque al aceptar la misión, no estoy preparada para esto.
-No tengo ni pajotera idea de que coño estas hablando pero puedo asegurarte que estos miserables merecían esto y mas. ¿Has encontrado al que buscas?
-No esta aquí, debió escapar o simplemente nunca estuvo. El muñekator me tomo la delantera y seguirlo no creo que sea una buena idea, enfrentarme a él seria una locura.
-¿El muñekator? Si quieres que te sea de alguna ayuda va siendo hora de que me cuentes muchas cosas.
-No Secon, ya hiciste todo lo que esta en tu mano, continuare sola, además contra menos sepas será mejor para ti.
-¡Vamos, no fastidies! No puedes dejarme en ascuas ahora. Tengo un montón de preguntas que hacerte. ¿Quién es el muñekator ese del que hablas, porque es tan importante el keko al que buscas, quien eres tú?- Berbuscona vio algo que llamo su atención, un muñaco estaba sentado con expresión ausente, de sus labios colgaban las babas que parecía no ser capaz de tragar. Era un ejemplar grande, mas que la media, con una cresta verde e indumentaria punk. Lo encontró cerca de las celdas, podría ser un testigo.
-Hola…hola. ¡HOLAAAAA!-Agito la mano a modo de saludo frente a sus ojos pero ni pestañeo, el muñaco de la cresta seguía ausente mirando al suelo.
-No sacaras nada de ese.-Le aclaro Secon que no perdía ni un detalle de lo que hacia la mujer.-Lo han lobotomizado, ahora es poco mas que un vegetal. –Berbuscona examino la cabeza del pobre tipo.-No veo ninguna cicatriz. ¿Cómo han podido hacerlo sin operar?
-¿Operar? No entiendo la mayoría de las cosas que dices guapa. ¿Seguro que no te estas quedando conmigo? Cuando Residual consideraba que eras un peligro potencial reincidente e irrecuperable te borraba la IP dejándote de esta guisa. Este es Anarkito, un amigo de la loca del sótano. Menuda lastima verlo ahora así, antes era un tío enrollado.
-¿Quién es ese Residual del que tanto habláis todos?
Secon señalo al muñaco del palo en el culo.-Era jajaja, era el jefe de policía.
Berbuscona reparo en una ametralladora Gating que adornaba una estantería.-Es solo de atrezzo.-Le aclaro Secon al percatarse de que la miraba. –No entiendo que utilidad tienen este tipo de cosas.-Continuo diciendo al tiempo que señalaba un enorme hacha que decoraba una de las pocas paredes que aun quedaban en pie. La mujer volvió a piratear el editor de propiedades y reconfiguro los escripts de la metralleta. La saco de la estantería, pesaba como un muerto.
-Hazte a un lado Secon.-Apunto a la pared del hacha y apretó el gatillo, el retroceso la tiro de culo. Todos los presentes se sobresaltaron y dirigieron sus miradas asustadas hacia el lugar donde había sonado la estruendosa ráfaga. La pared quedo destrozada, hecha un queso de gruyere.
-¡Waoooooo!-Exclamo Secon.-Eres una hacker, una de verdad, no como esos pamplinas del “Anodinus”. –Berbuscona se levanto frotándose su dolorido trasero.
-Esto puede servir para frenar al muñekator si llegara la ocasión pero apenas puedo levantarla.
-A ver, déjame a mi.-Secon cogió la gatering.-Pruuuffffft, esto pesa un huevo y parte del otro, no iremos muy lejos si tenemos que cargar con ella. Aunqueeee…-Secon miraba a Anarkito.
Se acercó al tipo de la cresta verde al tiempo que arrastraba la pesada arma.-Neneee guapoooo, mira el juguete que te trae el tatooo.-Le propino un par de guantadas a Anarkito para atraer su atención y le puso la ametralladora en la manos. Anarkito la agarro con fuerza, Secon lo levanto de la silla, coloco la mano del alelado en el gatillo y lo presiono. Una estruendosa ráfaga agujereo la pared, anarkito sonrió de forma estúpida y exclamo.
-¡Gutaaaa!
-Bueno asunto resuelto. ¿Cuál será nuestro siguiente paso?
-¿Nuestro?
-Claro, somos un equipo, vamos a buscar a tu keko.
Berbuscona se los quedo mirando, un idiota y un subnormal, eso no era un equipo era una broma de mal gusto.
 
Un buen lugar para hacer amigos.
Salieron de las ruinas de lo que fue comisaria, Berbuscona se encontraba derrotada, no tenía ni idea de por donde empezar a buscar al keko. Secon se puso transparente, la costumbre de aquel tipo de semi desmaterializarse a cada instante empezaba a incomodar a Berbus.
-¿Qué demonios haces ahora?
-Estoy comprobando el correo, han llegado unos inbox bastante inquietantes. ¿Los has visto?
-No. ¿Dónde hago eso?
-Mira en tu perfil, ahí es donde esta tu correo.
-Berbuscona abrió su perfil, en ese instante perdió la noción de todo lo que rodeaba.-Esto no es una buena idea-Pensó.-Habré de ir con mucho ojo cada vez lo haga, en estos momentos soy totalmente vulnerable.- Busco los inbox de los que le hablaba Secon, tenia un buen montón. Abrió el primero esperando encontrarse con las ya habituales groserías a las que no se acabava de acostumbrar pero sonrió complacida al ver de lo que se trataba. En unos minutos los había leído todos.
-Que majos.-dijo.-Empezaba a pensar que todos aquí eran unos energúmenos pero parece que me equivoque, también hay gente educada.
Secon la miro extrañado.-¿Gente educada? Mierda, coño, joder, claro que habemos gente educada aquí. Menudos humos tiene la señoritinga, doña buenos modales se cree mejor que el resto.-Durante su acalorado discurso se le escapo un sonoro eructo.-Ni que los demás no supiéramos guardar la compostura.-Farfullo para sus adentros al tiempo se rascaba los testículos. Entonces se quedo meditabundo.
-…Un momento…¿Por qué dices eso?
-Las peticiones de amistad, me llegaron muchas de unas personas muy agradables. Los voy a agregar a todos ahora mismo.
-¡¿Qué HACES LOCAAAAAAA?! ¡NI SE TE OCURRA!
El bocinazo que le soltó Secon fue de tanta magnitud que incluso la despeino y la hizo retroceder un par de pasos. Le pudo contar hasta las caries de tanto que abrió la boca, menudo grito, por si fuera poco le cantaba el aliento. Bebuscona tardo unos segundos en recuperarse del susto.
-A ver tía dime quien te manda las solicitudes esas.
-Una tal Ángel negro, Analogico_Dick, Danieccsss, Ayleen, Alizee, Angel_Caido, Teena_Lady…Anda mira, esta última se llama como los pañales para menopáusicas.
-No sigas, me lo imaginaba, esos capullos siempre hacen lo mismo.
-¿De quienes hablas?
-De los guías, joder algunos incluso lo han hecho con varias de sus identidades, a partir de que aceptas sus solicitudes pueden tenerte localizada en todo momento, saben donde te encuentras e incluso avatearte. Por eso mandan su “amistad” a todos los recién llegados, para controlarlos. Berbuscona se transparento, estaba mirando el perfil de Secon.
-A clarooo, por eso tú no tienes ningún agregado. Eres un tipo listo, lo reconozco.
-Estoooo…si claro, soy muy prudente.
-¿Qué significa eso de avatearte?
-Que en cualquier momento pueden presentarse allá donde estés.
-Y yo que pensaba que empezaba a integrarme en este lugar, que había hecho amigos.
-Anarkito solo amigo kaotika, Anarkito odiar todos los demás.
Los dos se quedaron mirando al muñaco de la cresta verde.
-¿Estas seguro de que ha sido buena idea dejarle la metralleta a este?-Pregunto Berbuscona.
-¡RATATATATATÁ MIAAAAAAA!
-Prueba a quitársela.- Le respondió.-Lo que mas me inquieta es que la mismísima Analfataya te mande un inbox.
-No tengo a ninguna Analfataya…
-Si coño, la Teena_Lady. Es Analfataya, la comisaria del Oeste, SI Residual era malo esta lo supera con creces, es una psicópata sin conciencia. A esos mensajes me refería en un principio, me avisaban de que ese mal bicho había regresado a Pueblo Secreto y no solo eso…-No sabía como decírselo, Secon lo rumio unos instantes.-Mejor lo miras tu misma.
Ofrecían una recompensa por un muñaco con gafas y sin Nick, incluso había una foto. Eran malas noticias pero al menos ahora sabía el aspecto que tenía el keko porque no había ninguna duda de que se trataba de él.
-Ofrecen un vip a quien colabore en su captura. ¿Eso es mucho Secon?
-Aquí por un vip la gente vende a su madre.
-¿Y que es exactamente eso?
-Bueno es el estatus de aquí por decirlo de alguna forma, estamos los mierdecillas o “lechugas” con nick verde y los vip o amarillos.
-¿Y que diferencia hay de unos a otros?
-Ostias muchas.
-¿Por ejemplo?
-Pues por ejemplo lo vip pueden…pueden…puedeeeeeeen. Bueno vale, la única diferencia es que los vips pueden follar. ¿Te parece poco?
No se atrevía a formular la pregunta pues estaba casi segura de la respuesta, finalmente lo hizo.
-¿De que color es mi Nick Secon?
A Secon se le escapo una sonrisa tontorrrona.
-Amarillo, jeje muyyyy amarillo.
 
Lengua de serpiente.
“Aquí por un vip la gente vendería a su madre.” Esas fueron las palabras de Secon, todos debían de estar buscando al keko en estos momentos, por si fuera poco a partir de ahora no podía fiarse de nadie. El subnormal no tenía raciocinio por lo que no suponía un problema, pero, ¿y Secon? él era “lechuga” como decían en el argot del lugar.
-Tu keko no tiene Nick, eso lo hace fácilmente identificable, a poco listo que sea imagino procurara conseguir uno y en ese caso se donde puede haberse dirigido.
-¿En serio? Cualquier posibilidad es mejor que nada. ¿Dónde crees que ha podido ir?
-Conozco un tipo, ya lo mencione, el dueño de La Pocilga.
-¿Ese al que llamaste “puto indio”? Por como hablaste de él no parece que le tengas gran aprecio. ¿Es de fiar?
-Es un embaucador, un estafador, un falsificador, un embustero nato valla, pero por lo demás…si creo que es de fiar.
-Indio de mierdaaaaa, Anarkito acabar con puto Negroeee.
-¿Y a este que le ha hecho ese andoba?
-A saber, Negroe1 que así se llama, no es alguien que atesore grandes simpatías, son los gajes de su oficio. Lo encontraremos contando batallitas en su nuevo local, el Rock and Old, pero te recomiendo que no le des cuerda si empieza con sus historias, sobre todo no creas nada de lo que te cuente.
-¿Entonces como sabré si la información que nos de es real? No creo que sea buena idea visitar a ese tipo.
-De momento no tenemos nada mas pero es tu elección.
Berbuscona miro a Anarkito, la perspectiva de encontrarse con Negroe parecía ser de su agrado, tenía una sonrisa de oreja a oreja y en sus ojos se distinguía un brillo malévolo.
-Esta bien, pero mantendremos al de la cresta a una distancia prudencial, no quisiera que liara ningún alboroto. Ahora mas que nunca la discreción es fundamental.
No tardaron demasiado tiempo en llegar al Rock and Old, dejaron a Anarkito vigilando la entrada para evitar problemas. Era un local que se asemejaba a un salón del oeste, decorado al gusto del far west. Al igual que La Pocilga estaba extremadamente sucio, basura de todo tipo tirada por todas partes, sobre todo botellas vacías. No había nadie en el local salvo un viejo indio que los miraba extrañado.
-He cerrado, regresad mañana a partir de las 3 de la tarde, no soy muy madrugador.
-Buscamos a alguien y creemos puedes sernos de ayuda.-Dijo Berbuscona.
-Todos buscamos algo en esta vida muchacha.-Le contesto el indio con un hilo de voz débil, una voz tan ajada como su rostro repleto de arrugas, debía de ser muy anciano.-Recuerdo cuando yo mismo junto a mis inseparables compañeros buscábamos la redención, la libertad de esta tierra. Éramos los siete magníficos, siete almas atormentadas contra la todopoderosa Corporación. Desde nuestro refugio en mitad del desierto organicemos la sublevación, la revuelta de los marginados, los esclavos. Yo los dirigía como si de un Espartaco moderno se tratara…
-Corta el rollo Negroe que soy yo, Secon. Nos conocemos desde hace mucho, tú el desierto que has tenido mas cerca es el de los Monegros y ni eres indio ni eres na.
Negroe llevaba puestas unas lentillas, al quitárselas sus ojos recuperaron juventud.-Mierda, con estos chismes no te había conocido. ¿Qué mierdas haces aquí? Ya te he dicho un millón de veces que no te fio mas. ¿Has venido a saldar tu cuenta?-También su voz se transformo, era mas dinámica y lozana.
-La señorita…-Secon miro a Bebuscona.-¿Eres casada?
-¿Y eso que importa? Ve al grano idiota.
-Bah, solterona seguro. Que hombre se arrimaría a una estrecha, estirada y antipática como tú?
-Berbuscona le propino un derechazo que impacto violentamente en su nariz.
Negroe miraba perplejo como de las cavidades nasales de Secon brotaba sangre y como se retorcía de dolor.
-¿Como hiciste eso?-Le pregunto.-Que truco tan bueno, tienes que enseñármelo.
-Sera un placer.-Y sin mas dilación le arreo un directo a Negroe.
-Regresemos a lo que nos ocupa.-La mujer miro al indio con fiereza, el pobre farsante intentaba taponar la hemorragia de su nariz con un pañuelo.-Busco a un keko, uno con gafas y que no porta Nick. Creo que tu tienes información y ahora sabes a que atenerte si me mientes.
Negroe estaba mas fascinado que dolorido por lo acontecido.
-¿Por qué quieres encontrarlo y que te hace suponer que yo se algo?-
-Creemos que vino aquí en busca de una identidad falsa, tú eres el mejor en ese tipo de “trabajos.”- Le dijo Secon.
-Suponiendo que así fuera, no mantendría mi negocio si traicionase a mis clientes, al menos no por una suma menor de tres ceros y vosotros no tenéis pinta de tener un solo ray.
-Parece que mis argumentos no han sido suficientemente convincentes, asómate un momento a la ventana.
Negroe sintió curiosidad y obedeció a Berbuscona, al otro lado del cristal vio a Anarkito que continuaba estático vigilando los alrededores. El indio se oculto de inmediato.
-¡Mierda! ¿Qué hace aquí el perro guardián de la Kao? Aun no le he pagado la decoración del garito a esa loca y me la tiene jurada.
-Puedo llamarlo en cualquier momento.-Le aclaro Berbuscona.-Y él también sabe mi truquito.
-¿Para que quieres la recompensa? Tú ya eres vip y no creo que el idiota de Secon la busque tampoco, total él nunca se come un rosco.
-Ella quiere protegerlo, es una hacker formidable, debías haber visto lo que es capaz de hacer.-Negroe se toco la dolorida nariz.-Ya lo he visto, y lo he sentido.-Le contesto al tipo del antifaz.
-¿Eres de “Anodinus”? ¡Esos idiotas lameculos del Rocco! Puedes hacer que entre el ogro de la cresta y que me parta las piernas si quieres, no colaborare con vosotros.
Berbuscona miro interrogante a Secon.-¿Qué es Anodinus?-Le pregunto. El del antifaz ignoro la pregunta y siguió hablando con Negroe.
-No puede ser una de esos capullos, ella no va de farol, la he visto. Tú también sabes ya de lo que es capaz.
-¡¿QUE ES ANODINUS JODEEEER?!
-jajajaja, la señoritinga esta perdiendo las buenas maneras. –Secon se encogió súbitamente, sus dos rodillas se tocaban y sus manos se dirigieron automáticamente a las pelotas. Soltó primero un bufido y cuando recupero el aliento un desgarrador alarido. La afilada punta del zapato de Berbuscona seguía hundido en su entrepierna.
Ante la imposibilidad de respuesta de Secon fue Negroe quien aclaro sus dudas.
-Son unos cretinos que se autodenominan la resistencia de Pueblo Secreto, pero aparte de colar en la red algún que otro boletín en el que el idiota de su líder lanza amenazas que nunca son capaces de cumplir ya no hacen mucho mas. Si quieres saber mas pregúntale a alguno de ellos, The_Grajo24 suele venir por aquí.
-No me interesan esos, necesito que me cuentes si realmente has tenido contacto con el keko, con ese al que busco. Lo creas o no el futuro de todo este lugar esta ahora en tus manos.
-Que dramática, no puedo cargar con tamaña responsabilidad.-Negroe se rio a carcajadas.-Pero es justo que obtenga algo a cambio. Esta es una sociedad capitalista y dar es sinónimo de caridad no de colaboración. Por lo que a mi respecta no soy nada caritativo, tengo acreedores y unos cerdos a los que alimentar. Secon dices que eres hacker, el suport cada vez me lo pone mas difícil para llevar a buen termino mis negocios, me vendría bien reactualizar mi software y de paso que me transfirieras unos cuantos rays del banco de Pueblo, una transacción sin demasiada importancia. Creo que 5000 rays serian suficientes, también podeís aprovechar para embolsaros unos cuantos vosotros.
-¿Quieres que robe para ti? ¡Que desfachatez! No soy una delincuente. Creo que lo mejor será que llame a Anarkito.
-Joder, no serás una delincuente pero la extorsión se te da de muerte.-Secon se rio de su propia ocurrencia.
-Esta bien, le proporcione un Nick y unos pases para él y sus amigos, con ellos podrán entrar en la ciudad Roja, allí es donde se dirigen. Eso es todo lo que se, puedes torturarme si quieres pero todo lo que te dijera a partir de entonces no serian mas que embustes para salvar mis pelotas.
-Una ultima pregunta. ¿Qué Nick le pusiste?
-Oncario, un nombre estúpido, yo hubiese elegido taladroXXL, nombres como ese gustan mucho.
Berbuscona noto algunas alteraciones extrañas en su pantalla de datos.
-¿Cómo consigues los nicks falsos y los pases? –Pregunto alterada.
-Me aseguraste que se habían acabado las preguntas. Mierda, no tengo ganas de que me amenaces de nuevo, acompañadme.
Los dirigió a un cuartucho donde había un viejo y destartalado ordenador.
-Desde aquí me meto en el suport y busco perfiles de cuentas canceladas, no es difícil una vez le coges el tranquillo, los pases son algo mas difíciles pero…
-¡IDIOTAAAA!-Grito Berbuscona antes de dejarle acabar la frase.-Has creado tantas anomalías que cualquier imbécil podría seguirlas.-Tanto el indio como Secon la miraron con cara de no entender de lo que hablaba. En ese momento hubo un estruendo, una pared se vino abajo. Berbuscona advirtió horrorizada como a través de ella aparecía el muñekator.
 
El último punk.
El muñekator dio un rápido repaso por el local con la mirada, no tardo en detectar a Berbuscona que corría a toda prisa buscando una vía de escape. Negroe gritaba como un poseso lanzando improperios de todo tipo contra el gigante que acababa de destrozar la pared de su local. Seconfundeyonosoy por su parte y para no variar se puso semitransparente.
-Detectado virus y datos dañados, comenzando secuencia de limpieza de anomalías.
-¡¡¡¿PERO QUE COÑO DICE ESE TIOOO?!!! ¡ Me has destrozado el garito pedazo de estiércol de mula! ¡Me cago en los clavos de Cristo, te voy ha pegar una puñalada que vas a respirar por la herida cabrón de mierda!-Negroe se acercaba al gigante descargando todo su repertorio de tacos y groserías. Berbuscona le grito advirtiéndole que no continuara, que se apartase del muñekator, se lo imploraba pero el indio que ahora tenía una apariencia mucho mas joven hizo caso omiso. El tipo enorme lo agarro por el cuello y lo levanto metro y medio del suelo, el pobre Negroe agitaba las piernas de forma frenética en el aire a la par que intentaba infructuosamente liberarse de las manos que lo atenazaban.
-Carpeta de datos corruptos interceptada, comienzo de análisis de daños. –Negroe no entendía las palabras del muñekator, bastante trabajo tenía intentando seguir respirando como para dilucidar lo que decía aquel tipo.
-No es culpa mía eso de la corrupción,- le farfullo-del acojone me lo he hecho todo encima pero si me sueltas iré a cambiarme y me pondré desodorante.
Se supone que Anarkito estaba vigilando. ¿Por qué no les aviso? Berbuscona se hacia esas preguntas cuando lo vio a través del agujero de la pared que había echado abajo el muñekator. Estaba allí plantado, inmóvil, embobado intentando seguir con la mirada el vuelo de una mosca.
-¡ANARKITO NECESITAMOS TU AYUDA!-Le grito, pero el sujeto de la cresta verde parecía no oírla, seguía con su interés por el insecto del que no perdía detalle.
-Finalizado análisis, datos dañados irrecuperables y prescindibles, procediendo a su eliminación.-Al indio se le acababa el tiempo, si no pensaba en algo rápidamente estaba perdido. De repente se le ocurrió una idea.
-Anarkitooooo, Negroe esta aquí y ha dicho que eres un gilipollas.
Anarkito entro echo una furia esgrimiendo la ametralladora, en cuanto vio al indio empezó a disparar de forma frenética. Por suerte para Negroe a Anarkito aún le faltaba práctica y los proyectiles impactaron en el gigante que sorprendido soltó a su presa. El indio salió corriendo como alma que lleva el diablo y de un ágil salto inimaginable para un supuesto anciano se refugio tras la barra del bar. Anarkito no paraba de dispararle, sobre Negroe caía una lluvia de vidrios de botellas rotas junto a astillas de la barra, permanecía acurrucado en un rincón. Cuando Anarkito vio aparecer su cabeza tras el destrozado mostrador dejo de disparar. El muñekator por su parte la había emprendido con Secon que seguía transparente ajeno a todo lo que acontecía. Berbuscona estaba horrorizada, no tenía ni idea de como enfrentarse a él, su única baza era Anarkito y este estaba descontrolado. El gigante intentaba golpear a Secon pero estaba perplejo, sus golpes pasaban a través del cuerpo de este. Berbuscona lo comprendió, mientras no dejara de mirarle el perfil Secon seguiría semi desmaterializado. Cuando el muñekator reparara en ello lo reconfiguraría y acabaría con él, tan solo habría ganado unos minutos de vida.
Detrás de la barra había aparecido la cabeza de una muchacha morena.
-Anarkito,-Le grito la joven.-Negroe a adoptado la personalidad de un gigante, míralo esta a tu espalda, acaba con él. El de la cresta se giro algo confuso, en cuanto reparo en el muñekator abrió fuego contra él. El gigante parece que se canso de las intromisiones de Anarkito, dejo de interesarse por Secon e intento acercarse a su agresor. Los impactos lo hacían tambalearse y lo frenaban en su avance pero no parecían dañarlo lo mas mínimo. El suelo estaba repleto de casquillos que no dejaban de llover expulsados de la ametralladora que empezaba a ponerse al rojo vivo. El muñekator consiguió lanzarle tres enormes barriles de cerveza, el primero lo destrozo al vuelo con una ráfaga, el segundo lo esquivo pero el tercero le alcanzo de lleno en el pecho. Anarkito callo al suelo escupiendo sangre, el muñekator se le acercaba despacio.
Berbuscona había conseguido en ese espacio de tiempo reprogramar a las dos camareras robot que había en el ya totalmente destrozado Rock and Old y las lanzo contra el tipo enorme, confiaba en que lo entretuvieran el tiempo suficiente para poder escapar todos de allí. Corrió a auxiliar a Anarkito que parecía incapaz de moverse. En ese momento Secon se materializo de nuevo.
-Joder por mas que lo he intentado no he conseguido entrar en el perfil de ese tipo.-Miro a su alrededor percatándose del destrozo.-¡Coño! ¿Qué ha pasado aquí?
-Escapa hacia la calle, ahora nos reuniremos contigo. -Le grito histérica Berbuscona, luego se giro hacia Anarkito y lo libero penosamente del bidón que lo aprisionaba.
-Vamos Anarkito, tenemos que huir.-Intento incorporarlo pero parecía pesar una tonelada. El de la cresta se limpio las babas y la sangre de la comisura de los labios, parecía que el golpe le había devuelto cierta lucidez. Se levanto, apenas podía respirar.
-Anarkito detendrá al monstruo todo lo que pueda, tu debes escapar.
-Te matara estúpido, ven conmigo aun estamos a tiempo.- El de la cresta comprobó como no era capaz de controlar sus propias babas.
-Anarkito no quiere vivir así.-La dio un fuerte empujón lanzándola lejos al tiempo que la gritaba.-¡veté!-Secon también le gritaba que corriera hacia la puerta. El muñekator acababa de destrozar a las dos camareras y se dirigía hacia ellos.
-Puedo intentar reconfigurarte Anarkito, corre ven con nosotros. El de la cresta empezó a disparar de nuevo contra el gigante.
-Anarkito detendrá al monstruo, Anarkito detendrá al monstruo, Anarkito detendrá al monstruo…
Secon arrastro a Berbuscona hacia la salida, ella se alejaba sin dejar de mirar como el pobre bobo se enfrentaba al muñekator con dos cojones. Puentearon un coche, estaban a punto de salir a toda prisa cuando escucharon a alguien que les pedía que la esperaran. Era la chica del Rock and Old, Berbuscona no sabía de donde había salido. Salieron como las balas de allí, la morena durante la huida no hacia que mirar hacia atrás y farfullar.-Mi pobre garito,-El Rock and Old estaba en llamas.
Kaotika releía por enésima vez el inbox recién recibido sin poder dar crédito. Por fin exclamó.-HIJOS DE PUTA.-La cuenta de Anarkito acababa de ser cancelada.
 
Siluetas disfrazadas.
El Rock and Old estaba siniestro total, ardiendo por los cuatro costados totalmente destrozado. Que la ley de Murphy es un hecho incuestionable y contrastado quedo patente en el mismísimo momento en que el Muñekator encontró intacto el PC de Negroe como regalo caído del cielo. Asimilo la memoria del ordenador y se fijo en lo almacenado en los últimos dos días. Habían creado una cuenta falsa a nombre de un keko sin Nick que a partir de ese momento paso a llamarse Oncario, también se falsificaron tres pases para entrar en un lugar llamado Ciudad Roja. Cotejo la información con la interceptada a la comisaria de Pueblo Secreto, buscaban a un keko no identificado y había una foto. Enseguida llegaron a su PDA las nuevas directrices, encontrar y exterminar al Keko como prioridad absoluta, todos los datos que pudieran interponerse en su camino, corruptos o no, eran prescindibles. El nuevo virus detectado era relegado a un segundo plano. En otras palabras, tenía carta blanca para destruir la totalidad de Pueblo Secreto si era necesario. Se dirigió al exterior pasando tranquilamente entre las llamas, no tenía ni un rasguño, tan solo sus ropas habían sufrido daños convirtiéndose en harapos que apenas cubrían su cuerpo. Se topó con el cadáver del desafortunado Anarkito, le arranco de las manos el ametralladora, aquello le seria de gran utilidad.
Seconfundeyonosoy conducía el vehículo a la máxima velocidad, en el asiento del copiloto estaba Berbuscona y tras de ellos la morena desconocida. Nadie decía una sola palabra, el silencio era tenso. Berbuscona lo rompió al fin con voz apesadumbrada.
-Esta muerto y es culpa mía, no debí permitir que vinierais conmigo. Ahora el Muñekator sabe que estoy aquí, y si él lo sabe también el Suport. Las cosas no pueden ir peor.
-Pero tenemos una pista.-Le respondió Secon.-aunque no es muy buena lo se. Ciudad Roja es grande y esta plagada de prófugos y busca vidas, es un lugar peligroso.
-Todos lo buscan, mi única posibilidad era pasar inadvertida y mira el revuelo que hemos armado, hasta los muertos desde sus tumbas deben haberse percatado de mi presencia.
-Todo es culpa del puto indio, ese manazas es el responsable de este desastre por meterse en el Suport sin tener ni idea de lo que hacia.
-No hables así de ese desdichado, que fácil es culpar a quien no puede defenderse. Creí que era amigo tuyo, ahora también el esta muerto.
-No te preocupes de Negroe, es un tipo con recursos. Sé que sigue vivo, puedo olerlo a Kmtrs, por mucho que se camufle a mi no puede engañarme. –Secon miro por el retrovisor, la morena estaba de brazos cruzados con un mohín de desprecio en el rostro, las miradas de ambos se enfrentaron.
-¡Para este trasto! -Ordeno de repente la muchacha.-No se quien eres tú,-Grito dirigiéndose a Berbuscona.-ni tampoco ese maldito gigante. Lo único cierto es que desde que llegasteis todo es un caos. Tienes razón, permanecer a tu lado es demasiado peligroso, yo me apeo aquí. ¡Que te den, que te den a ti también Secon!-Secon dio un frenazo deteniéndose bruscamente en el arcén.
-Puedes largarte, no te necesitamos para nada.-La muchacha abrió la puerta retando con la mirada al tipo del antifaz, cuando ya había salido del vehículo Berbuscona la llamo.
-No es buena idea que te separes de nosotros, no ahora.-La morena se giro.
-¿Por qué? Contra mas lejos este de ti mejor, esta claro que ese gigante te busca.
-Te habrá identificado como una amenaza, ahora también tú eres su objetivo. Lo siento pero estás metida hasta el cuello.-No se había fijado en el Nick de la chica hasta ese momento, “Dulcineaxx” rezaba en letras verdes.
-¡Mierda, mierda, mierda, mierda y mierda! ¿Qué mal le he hecho yo a nadie? Tan solo me busco la vida como todos con algún trapicheo sin mayor importancia. Ahora mi local ha desaparecido y mis pobres cerdos se han convertido en chuletas a la brasa. Por si fuera poco un ogro de casi tres metros quiere aplastarme el cráneo. Tienes muchas cosas que aclararme si quieres que valla contigo rubia de bote.
-Regresa al coche, intentare aclarároslo a los dos por el camino aunque dudo que lo comprendáis. –Los tres estaban de nuevo a bordo pero por mas que lo intentaba Secon el vehículo no arrancaba.
-Mierda, no se que le pasa a este trasto pero no chuta.
-Déjame a mí.-Dijo Berbuscona. Intento piratearlo pero todo fue inútil.
-El Suport nos sigue la pista, todo lo que reconfigure a partir de ahora tendrá una utilidad limitada hasta el momento que descubran la anomalía y la erradiquen. Debemos seguir a pie, el coche no funcionara, además así será mas difícil que nos encuentren.
-El trayecto mas corto para llegar a Ciudad Roja es siguiendo el camino de baldosas amarillas. Afirmo Secon.
-¡No jodas! No pienso ir a pie por ahí. ¡Que asco!
-El camino recto es siempre la mejor opción Dulcineaxx, iremos por donde dice Secon.
Llegaron a un sendero relativamente ancho cubierto de baldosas amarillas, se pusieron en marcha a paso ligero pero Berbuscona notaba que las suelas de los zapatos se le pegaban al suelo haciéndole incomodo el trayecto.
-¿Qué demonios hay en el pavimento que me quedo pegada?- Pregunto Berbuscona. Secon empezó a reírse a carcajadas.
-¿Por qué crees que las baldosas son amarillas?- La rubia lo miraba desconcertada esperando la respuesta.-Jajajaja-siguió riendo a mandíbula batida.-A esto también lo llaman el sendero de Onán para que te hagas una idea.- Berbuscona no quiso saber mas detalles.
-Bueno tía, tenemos un largo trayecto, mucho tiempo muerto. Lo mejor es que lo amenices contándonos que diablos esta pasando.
-Lo intentare.-Le respondió a Dulcineaxx.-Pero me gustaría saber primero quien eres, saliste de la nada y eso me intriga.
-Creía que eras una chica lista Berbus.-Dijo Secon al tiempo que la miraba con sorna.-¿Aún no te has dado cuenta?
-¿Cuenta de que?
-La morena es el puto indio.-Secon volvió a reír a carcajadas al tiempo que Berbuscona miraba y remiraba incrédula a Dulcineaxx.
 
La triste realidad.
La vida esta llena de enormes tiempos muertos intercalados entre unos pocos instantes de verdadera trascendencia. Deseamos que la jornada laboral pase deprisa y que llegue el fin de semana para pasarlo vegetando mustios delante del ordenador o la caja boba. Sumidos en la rutina pasan las semanas, los meses, los años y al echar la vista atrás nos damos cuenta de lo absurdo de nuestra existencia. Nos aferramos a esos pocos recuerdos que consideramos mejores que el resto glorificándolos en exceso (la famosa memoria selectiva) inconscientemente los moldeamos a nuestra conveniencia para que una banal anécdota nos reaparezca convertida en toda una epopeya. En la supuesta época de la comunicación nos sentimos mas solos que nunca, al salir a la calle nos rodean seres extraños de los que recelamos y si saludas a aquellos con los que te cruzas se apartan y te miran como si estuvieses loco.
Entonces apareció la Corporación y su mundo virtual ofreciéndonos escapar de la anodina monotonía del día a día. Una dimensión en la que todos son guapos, no existe el dolor ni la penosa carga del trabajo. Nos vendían a un módico precio el paraíso perdido y todos comimos de la manzana envenenada sin reparar en la trampa. Al cabo de unas pocas décadas los humanos eran totalmente dependientes del mundo virtual y pasaban toda su existencia conectados al programa. La Corporación se hizo con el dominio del planeta y sin darnos cuenta nos convertimos en esclavos pues una parte inconsciente de nuestro cerebro hacia que nuestro cuerpo real trabajara para ellos. Todo estaba informatizado, la Tierra se convirtió en un enorme engranaje y nosotros somos su energía. Pero a la Corporación se le fue de las manos su obra, su “Frankenstein” se revelo contra ellos y las maquinas se hicieron con el control. La clase alta, las élites que se habían beneficiado de todo aquello también fueron sometidas y “enchufadas” solo unos pocos técnicos e ingenieros escapemos. Nos reorganizamos y formemos la resistencia, somos responsables del adebacle pero también los únicos que podemos liberaros de la “nueva” Corporación.
Negroe empezó a reír a carcajadas, ahora tenía otro aspecto que poco antes había asegurado era el primigenio. De nuevo era hombre, vestía ropas ajustadas oscuras, cubría su cabeza con un gorro negro de lana y sus ojos se ocultaban tras unas gafas de sol.
-Estas como una puta cabra Berbus, es una historia tan absurda que me gusta. ¿Puedo plagiártela? Si hasta mencionas una Corporación tiránica al igual que yo en mis historias. La gente ya estaba hasta las narices de indios y pistoleros, mi próximo local será rollo futurista.-Seguía riendo como un energúmeno.-Necesito un buen nombre, algo impactante, a veeer….¡Ya esta! Lo llamare Matrix.-Aspiro profundamente y saco pecho satisfecho al tiempo que exclamaba.-¡Buah!, es que me sorprendo de mi mismo, que pedazo imaginación que tengo jajajaja.
-Vale, supongamos que debo creerte.-Dijo Secon sin prestar atención a las tonterías de Negroe.-¿Qué es entonces eso a lo que llamas Muñekator? ¿Quién eres tú y porque es tan importante ese keko al que buscas?
-El Muñekator es un antivirus, el mas sofisticado jamás creado.
-Pero se supone que los antivirus son los buenos en un programa informático.
-Si tú eres un virus lo ves de otra manera Negroe.
-¿Eres un virus?-Secon quedo boquiabierto por la revelación.
No hubo tiempo para mas respuestas, el sonido de una motocicleta acercándose a toda velocidad los alerto, corrieron a esconderse en las lindes del camino, lo vieron pasar y alejarse.
-¡Mierda el Muñekator me ha vuelto a tomar la delantera, llegara a Ciudad Roja antes que nosotros. No hay tiempo de mas aclaraciones, debemos apresurarnos.
Zona de guerra.
Analfataya permanecía en silencio sentada en su escritorio, frente a ella las noticias que el suport había mandado a su ordenador. Por fin habían identificado a su enemigo y por primera vez en su vida estaba asustada. Analogico_Dick esperaba órdenes inmóvil como una estatua, en todos los años que llevaba al servicio de la comisaria del Oeste nunca la había visto así de preocupada y eso lo inquietaba a el mismo en gran medida, algo muy gordo debía estar pasando. Por fin salió de su trance y se dirigió a su subalterno alzando la voz mas de lo necesario en un intento de no delatar su miedo.
-Sal inmediatamente from Ciudad Roja, lleva contigo todos los efectivos de los que disponemos solo a little reten is necesary here. Ahora tenemos un armamento realmente destructivo aprovechadlo bien, que no quede piedra sobre piedra de ese maldito lugar but remember this bien, te va la cabeza en ello. ¡ I wanna the keko alive!
-¿A que nos enfrentamos comisaria?
-Proteged the keko y traedmelo, everybody in the Ciudad Roja is a outlaw emplead toda la violence necesary pero sobre todo, ¡killing the big keko! ¿Of course?- Analogico solto un energico "a sus ordenes comisaria" dando un taconazo con ambos talones de sus botas y se dio media buelta dispuesto a partir de inmediato.
-One moore cosa.
-¿Si comisaria?
-Hay otro keko, one woman. Si os encontrais con una tal Berbuscona eliminadla, a ella y a everybody que la acompañe.
Tres furgones con 20 fornidos policias en su interior armados hasta los dientes partieron a toda prisa hacia Ciudad Roja.
-No tenemos pases. ¿Como entraremos en la ciudad?
-No te preocupes Secon, dejame a mi.-En un visto y no visto negroe tomo la apariencia de una escultural muñaco, una rubia con un vestido elegante muy ceñido al cuerpo y con un generoso escote que mostraba de forma poco recatada toda su exuberante anatomia. Berbuscona grito alterada.
-¡Esa soy yo bestida de puton! ¿Se puede saber que demonios pretendes?
-Intento que podamos pasar maldita sea, creo que esta claro.
-Para eso no es necesario que tomes mi identidad y mucho menos que me hagas pasar por una...bueno por un pendon por no decir algo mas fuerte. ¡Te exijo que cambies de apariencia, no es momento para burlas estupidas!
-Creo que lo entiendo.-dijo Secon- jamas pense que el puto indio se mojara el culo por nadie.
-¡Pues yo no! ¡Regresa aqui de inmediato!-Negroe se alejaba hacia la entrada meneando el trasero de forma sinuosa.
-Dejalo, sabe lo que hace. Intentara seducir a los vigilantes pero si hay peligro y te andan buscando se lanzaran sobre él, asi nosotros lo sabremos y podras escapar.
Berbuscona se sintio avergonzada por su anterior actitud, los mismos dos que le aseguraban no debía fiarse de nadie estaban arriesgando sus vidas por ella, por una total desconocida´
-No lo entiendo. ¿Porque haceis esto? ¿Porque me ayudais?
En la pantalla de datos de Berbuscona aparecio una solicitud de amistad de Seconfundeyonosoy, la rubia la acepto.
-Pense que no te fiabas de nadie Secon.
-Gracias por agregarme, la verdad es que tú eres mi primera amiga. Desde que llegaste todo es una aventura increible, me rescataste de mi vida aburrida y solitaria y me ofreciste tu amistad. No se los motivos de Negroe pero yo jamas podre agradecerte suficientemente lo que has hecho por mi.
-Solo estoy poniendo vuestras vidas en peligro.
-Si, y me encanta, nunca me he sentido tan vivo.
Los ojos de Berbuscona se humedecieron.-No es momento de ponerse sentimental boba, mira por ahi regresa el puto indio.
-¡Mierda! ¿Como haceis para poder andar con semejantes tacones? -Negroe se acercaba corriendo todo lo a prisa que le permitia el equilibrio.
-Tengo una noticia buena y otra mala-les dijo.-¿Cual preferis primero?
-Dejate de chorradas, la rubia tiene una misión muy importante que cumplir. ¿Podemos o no pasar?
-Esa es la noticia buena, si podemos.
-¿Y la mala?-Pregunto Berbuscona.-Negroe los invito a que lo siguieran hasta la garita de vigilancia. Los cuerpos de los seguratas estaban esparcidos por todo el habitaculo.
-Y esta es la noticia mala, tu amigo el tipo grande ya esta dentro.
Escucharon el ruido de los motores y vieron acercarse a los camiones de la policia,tubieron el tiempo justo para ocultarse.
-Estupendo-penso Berbuscona en voz alta.-Esto es justo lo que nos faltaba.
Entraron a la Ciudad Roja y a los pocos minutos se desato el infierno. Los incendios se propagaban de edificio en edificio y el estruendo de disparos y detonaciones ponían la banda sonora a un paisaje que al mismísimo Dante habría aterrado. Una marabunta de muñacos intentaba escapar del campo de batalla despavoridos. Confusos, ignorantes e incapaces de entender lo que estaba pasando. Resguardada dentro de un enorme agujero provocado por una granada y a una distancia prudencial del epicentro de la contienda Berbuscona intentaba interceptar la frecuencia de la policía. Negroe de nuevo era el mismo y Secon intentaba infructuosamente seguir los movimientos de los combatientes.
-La tengo.-La rubia era realmente buena en lo suyo.-Puedo escuchar las conversaciones de la policía.
-¿Y que es lo que esta pasando? No nos tengas en ascuas.
-Espera un poco Secon, son solo gritos y conversaciones que se cruzan, intento comprender la situación pero todo es un caos.
-¿Y que coño hacemos, por donde empezamos a buscar?-Secon estaba excitado, no parecía tener miedo y en sus ojos el reflejo ilusionado de la mirada de un niño.
-¿Cómo puedes disfrutar con esto? Yo estoy acojonado, una cosa es contar batallitas y otra muy diferente vivirlas.
-¿Queréis hacer el favor de callaros? Bastante escandalo hay ya como para tener que escuchar vuestros cacareos. Parece que han rodeado al muñekator, lo tienen acorralado en algo que llaman Orgasmatron pero apenas pueden contenerlo ya tienen algunas bajas, las cosas no pintan nada bien.
-El Orgasmatron es un antro donde se reúnen los peores delincuentes de Ciudad Roja.-Aclaro Negroe.-¿Qué cojones andaría buscando ahí el gigante?
-El muñekator sigue la pista del keko como si se tratara de un sabueso, es posible que este ahí dentro. ¡Tenemos que averiguarlo!
-¿Has perdido la cabeza? Pretendes pasar a través del fuego cruzado para encontrarte de morros con el gigante, necesitarías un ejército para hacer eso.
-Secon me acaba de dar una idea. ¿Recuerdas lo que hiciste en mi local? Reprogramaste a mis bots camareras para que te ayudaran. Se de un lugar donde puedes conseguir una legión de ellos y esta aquí mismo.
Analogico_Dick ya no sabía como contener al Muñekator, toda su potencia de fuego apenas conseguía mantener al gigante alejado de ellos. Analfataya debería de haberlos avisado, la amenaza era mucho mas terrible de lo que jamás podía haber imaginado, parecía indestructible. Los policías se habían situado en lugares estratégicos alrededor del Orgasmatron para repeler al gigante desde diferentes posiciones haciendo que la respuesta de este fuera menos eficaz. Con todo ya habían sufrido tres bajas, EL Muñekator también estaba bien armado y respondía al ataque con largas ráfagas de su potente ametralladora. Analogico_Dick permanecía en comunicación continua con la comisaria con la esperanza de que esta hubiera conseguido averiguar algún punto débil del monstruo.
-El suport no me aclara nothing, estas alone en esto Analogico, your guns son las de mayor calibre de Pueblo Secreto, nothing puede aguantar semejante castigo. Tienes que separarte con un small group y encontrar al Keko.
-No podemos dividirnos, quizás todos juntos tengamos una oportunidad. No puedo prescindir de ninguno de mis hombres.
-I puedo prescindir de todos vosotros sucker. ¡Sacrifice alls que sean necesarios pero encuentra al keko!
-A sus ordenes comisaria. –Analogico apreciaba a sus hombres menos de lo que temía a Analfataya así que eligió a los cinco que consideraba mas eficientes.
-Tenemos que entrar al edificio.
-Pero mi sargento eso es un suicidio, ese tipo tiene una puntería endemoniada y nuestros disparos no le hacen ni cosquillas.-Analogico sabía que lo que decía el cabo era cierto, entrar era una temeridad y ni tan solo sabía si al que buscaban estaba ahí dentro, pero con todo no desobedecería una orden. Un gemido les informo de una nueva baja, ya habían perdido a cuatro y el Muñekator seguía intacto.
-Ese maldito keko que buscamos puede que sepa la forma de detenerlo, por eso debe ser tan importante. Tenemos que arriesgarnos. No tolerare que se discutan mis órdenes. Rodearemos el edificio y entraremos por detrás, el resto nos cubrirán. Corred tras de mi con todas vuestras fuerzas y no os detengáis por nada, el que caiga quedara atrás. Que el gran Programador nos ayude.
Mientras tanto Berbuscona y sus compañeros llegaron a una plaza, en un cartel se indicaba el nombre del lugar, ”Barrio rojo”. Negroe los condujo a toda prisa a un local que parecía intacto, una vez en el interior Secon tuvo que cerrarle la boca a Berbuscona que quedo atónita ante semejante visión. Decenas de bots fornicaban alegremente por todas partes, también había entre ellos algunos muñacos pero desaparecieron precipitadamente cuando los vieron llegar.
-¿Tu vienes mucho por aquí Negroe?
-Negroe se ruborizo y contesto con voz nerviosa a la rubia.-Solo entre una vez por equivocación no valláis a pensar que yo…-En ese momento entro una granada perdida por una ventana, Secon se tiro encima de Berbuscona cubriéndola con su cuerpo. Hubo una explosión y todo se cubrió de humo. Cuando se despejo un poco el ambiente pudieron ver a negroe abrazado a una bot destrozada, lloraba desconsoladamente.
-¿Qué te han hecho esos miserables, mi pobre Enrrieta? ¡Lo pagaran, juro que lo pagaran!
-Una vez por equivocación dice, que tío mas patético.-En otros momentos a Secon la escena le hubiera parecido graciosa pero las cosas no estaban para chascarrillos.
-Estooo…, gracias Secon por preocuparte por mi pero deberías ponerte a dieta, creo que me has fisurado una costilla, y me has clavado el móvil en el culo.
-¿Móvil, que móvil?
Berbuscona se puso roja como un tomate al comprender la verdadera naturaleza de lo que le había presionado las nalgas. Sin pensar mas en el asunto se puso manos a la obra, ahora tenía varias decenas de bots desnudos a sus ordenes.
-Hay una cosa que no entiendo rubia.
-¿El que Negroe?
-Si el Muñekator es un antivirus…¿Por qué pelea contra la policía? Los maderos son parte del sistema.
-No tengo ni idea, ahora no es el momento de hacerse preguntas. Solo te diré una cosa, si el keko muere todo se ira a la mierda.
 
Un buen día para morir.
Los policías e incluso el Muñekator quedaron perplejos, sorprendidos ante aquella inesperada avalancha. Los cincuenta bots se arrojaron sobre ellos con el impulso irrefrenable de violarlos, a fin de cuentas estaban diseñados exclusivamente para el sexo. El gigante tras unos primeros segundos de incertidumbre aprovecho que los policías bajaron la guardia intentando desembarazarse de los molestos bots para masacrarlos a placer. Por su parte Berbuscona y sus acompañantes amparándose en aquella maniobra de distracción se adentraron en el edificio sin ser descubiertos. También Analogico y su pelotón llegaron sin dificultad al lugar entrando por otra de las muchas entradas, eran ajenos a los últimos acontecimientos y se extrañaron al percatarse de que los disparos habían cesado.
-Esto es muy raro, ha parado el tiroteo.-Analogico y sus policías se habían pertrechado tras los cascotes de una pared derruida y permanecían atentos.
-Quizás hayan conseguido abatir al monstruo mi sargento.
-Lo dudo, escucharíamos gritos de júbilo, sin embargo el silencio es sepulcral, me temo lo peor. Debemos seguir, si nos topamos con el gigante la orden es huir, nada de héroes, muertos ninguno serviremos de nada, la prioridad es encontrar a ese maldito keko.-Comprobaron que todo estaba despejado y siguieron avanzando con suma cautela, el miedo rezumaba por los poros de los policías.
Berbuscona comprobaba su pantalla de datos, ni rastro de anomalías ni del Muñekator, el keko no estaba allí, se habían jugado el tipo para nada. Secon se asomo a una ventana para ver el terrible cuadro, bots y policías yacían inertes por las inmediaciones del exterior del local.
-¡Menuda carnicería!-Exclamo.
-¿Qué tenemos que buscar?-Pregunto Negroe a la rubia.
-El keko tuvo que estar aquí. La pregunta es…¿Qué buscaba? Si no encontramos alguna pista me temo que todo estará perdido.
-No te preocupes rubia, esta es la guarida del “Mago” el mayor contrabandista de Pueblo Secreto, todo el que llega aquí es para intentar hacer tratos con él. Estoy casi seguro que debe saber algo. Acompañadme, yo sé donde suele esconderse, sus “oficinas” están aquí mismo.-Todos siguieron a Negroe agachados cuidando de hacer el mínimo ruido posible, estarían mas tranquilos si tuviesen la certeza de que el tipo grande ya no se encontrara allí pero eso era una incógnita y no era buena idea correr riesgos.
Tal como ya habían imaginado la oficina estaba desierta, ni rastro del “Mago”.
-Es obvio que ha huido. ¿Para que se iba a quedar aquí con la que esta cayendo?
-También es obvio que cruzándonos de brazos no conseguiremos nada. Buca pistas Secon y también tú Negroe.
-¿Pistas? ¿Y que coño se supone que debo buscar?-Negroe miraba a su alrededor sin saber por donde empezar.
-Archivos, disquetes, el ordenador del “Mago”. Dices que es su oficina, algo de eso debe de haber.
-Siento desilusionarte Berbus.-Dijo Secon.-Han estado destruyéndolo todo, encontré el ordenador, lo han convertido en chatarra.- Secon se quedo inmóvil atento como un perro de presa.
-¿Qué es lo que pasa?
-Shhhhh.-Mando callar a Negroe.-¿No lo habéis escuchado?
-Yo no he oído nada.-La rubia agudizaba inútilmente el oído. Secon se acercó sigilosamente a un escritorio que se hallaba volcado en una esquina, lo aparto de forma violenta dejando al descubierto a una muñaco que se ocultaba tras de el, permanecía en posición fetal rodeando su vientre con sus brazos, ahora todos podían escuchar sus gemidos. Berbuscona la escaneo e hizo un primer diagnostico.
-Estas muy enferma, necesitas ayuda inmediata. ¿Quién te ha hecho esto?-Insert _Coin apenas tenía fuerzas para responder.
-¿Qué le pasa?-Pregunto Negroe.
-La han infectado con algo perverso, sea lo que sea la esta consumiendo.
-¿No puedes hacer nada por ella?-Secon quedo conmovido por aquella pobre desdichada.
-Eso intento, parece un virus.
-¡Maldito hijo de puta!-Esta vez se la entendió perfectamente.
-No malgastes fuerzas muchacha, creo que puedo detener momentáneamente la infección. Lo siento pero solo puedo darte algo mas de tiempo. Si no te llevamos a un hospital de inmediato no creo que salgas de esta.
-¿Un hospital?-Insert-Coin rio de forma amarga.-Aquí los hospitales como todo lo demás solo sirven para una cosa, gracias por tu ayuda pero estoy acabada.-Hablaba con un hilo de voz casi inaudible.
-No lo estas, tan solo necesito un ordenador con la suficiente potencia.-Berbuscona se afanaba en mantenerla estable.-Ahora dime quien te ha hecho esto y porque.
-No lo se, nadie sabe nunca lo que maquina el maldito “Mago” pero estoy segura de que tiene algo que ver con ese extraño Keko recién llegado.
-¡Un keko recién llegado! ¿Qué sabes de él?-En un impulso Secon empezó a zarandarla.
-¿Estas loco? ¡Vas a matarla, suéltala!- Berbuscona incorporo un poco a la muchacha apoyando con delicadeza la cabeza de ella en su pecho.-Si nos dices donde se dirige ese keko nos habrás hecho un enorme favor.
-A la comisaria de Pueblo Secreto, el “Mago” le encomendó una misión, ha de introducir un disquete en el ordenador de la comisaria. Eso es todo lo que se.-Insert_Coin empezó a escupir sangre.
-No te preocupes, no morirás creo que puedo estabilizarte, en la comisaria seguro hay ordenadores suficientemente potentes, te sacare eso de tu cuerpo tenlo por seguro.-Berbuscona tecleaba de forma frenética su PDA, parece que por fin la muchacha empezaba a recuperar color.
-Tu keko no debe de ser muy inteligente.-Comento Negroe.-Va derechito a meterse en la boca del lobo.
-Y allí nos dirigimos nosotros también. Ella también nos acompañara.
-No rubia.-Insert_Coin ya podía ponerse de pie pero seguía muy débil.-Ya has hecho mucho por mi, ahora debo seguir sola.
-Esta delirando.-Dijo Secon.-Si apenas se tiene de pie.-La sacaron casi a rastras del lugar. Tenian una pista importante y ningún tiempo que perder.
Se toparon de frente. Los ojos de Analogico_Dick se abrieron como platos al reconocer el Nick de aquella mujer rubia.
-Parece que no me presentare frente a Analfataya con las manos vacías, es un alivio, no se que me habría hecho después de este desastre. ¡Matadlos a todos!-Los policías abrieron fuego de inmediato pero una enorme silueta se interpuso entre ellos y su objetivo. El Muñekator recibió los impactos sin inmutarse, luego unos segundos de silencio agónico. Ambos grupos, los policías y el de Berbuscona estaban aterrados. Este ultimo no tuvo tiempo mas que de refugiarse en las oficinas y atrancar la puerta. Hubo un breve tiroteo y de nuevo el silencio.
-La puerta no lo detendrá mas de un segundo, estamos perdidos.- Dijo Secon.
-Yo encontré esto tirado por ahí, quizás os sirva de algo.-Insert_Coin saco de su bolsillo un extraño aparato.
-Un baneador 3000, eso te vaporiza en un instante. ¿Cómo lo conseguiste?
-No te alegres tan deprisa Negroe, los baneadores son totalmente inútiles contra el Muñekator aunque…¡Dámelo deprisa!-Berbuscona se puso de inmediato a trastear aquel chisme, al otro lado de la sala se reanudaron los disparos, parece ser que Analogico aún presentaba batalla.
-Espero que esos maderos me den tiempo suficiente, ya casi lo tengo. –Los policías habían sido diezmados por completo y el muñekator se dirigía a las oficinas con tranquilidad, sabia que estaban atrapados y no irían a ningún lado. De una sola patada hecho la puerta abajo.
-¡Lo tengo!-Exclamo Berbuscona.
-¿Dónde esta el Keko? Decídmelo y os permitiré vivir. La voz metálica del gigante siempre sonaba aterradora.
-He reconfigurado el baneador, si me pongo muy cerca del Muñekator y lo activo puede que consiga dejarlo inoperativo durante unos segundos.-Berbuscona susurraba sus palabras.-Cuando lo haga corred lo mas aprisa que podáis. Buscad al keko y no permitáis que le pase nada.
-Es muy arriesgado, si te aproximas te destrozara.-Dijo Negroe.
-No mientras crea que tengo información que ofrecerle. Alejaos de mi, la onda destruirá a todos los que se encuentren a pocos metros.-Negroe le quito el baneador en un rápido movimiento.
-¿Qué diablos haces?
-Solo tú sabes de que va todo esto, aún no acabaste tu misión. Siempre he sido un revolucionario de salón, un bocazas, que inventaba batallitas que jamás vivió. Ahora vosotros tenéis que vivir para contar mi historia, una historia de verdad como las que siempre desee. Me hubiese gustado acabar mis días a lomos de un caballo cargando contra mi enemigo pero este final tampoco esta mal, ha sido un honor conocerte rubia.-Negroe se acerco gritando al Muñekator.-¿Quieres saber donde esta el keko grandullón? ¡Ven con el tío Negroe que te lo susurrara al oído!-De nuevo la apariencia de Negroe era la de un orgulloso indio ahorapajote. Se giro y miro a Berbuscona por ultima vez.-Hoy es un buen día para morir, siempre quise decir eso.-Lanzo un grito de guerra y pulso el botón cuando se hallaba junto al gigante. El muñekator quedo inmóvil y Negroe se volatirizo literalmente.
El pequeño grupo de supervivientes salieron de allí a toda prisa. Berbuscona no era capaz de contener sus lagrimas.
 
Una realidad inconcebible.
De nuevo en la carretera en un vehículo robado, Secon estaba al volante y Berbuscona a su lado. Insert_Coin dormía en los asientos traseros, su respiración era acelerada y la temperatura le había vuelto a subir. De los ojos enrojecidos de la rubia aún manaban abundantes lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. Secon le ofreció un pañuelo pero ella seguía ausente con la vista fija en el horizonte. El muñaco del ridículo antifaz se giro para comprobar el estado de la otra pasajera.
-Parece estar muy mal. ¿Crees que podrás salvarla?
-Vivirá, no permitiré que nadie mas muera por mi culpa.
-¿Tu culpa? No has tenido nada que ver en eso, en cuanto al puto indio…
-¡No consentiré que vuelvas a llamarlo así!-Berbuscona monto en cólera.-Debí ser yo la que apretase el maldito botón. Esta es mi misión pero permití que me acompañarais y Anarkito y Negroe están muertos, todos esos policías, toda esta destrucción.-Ahora si acepto el pañuelo, seco sus ojos pero las lagrimas no cesaban.-Todo es culpa mía.
-¿Cómo crees que me siento yo? Negroe siempre me pareció un autentico gilipollas, me repateaban sus chorradas, sus tontas historias y su manía de cambiar de apariencia cada dos por tres, egoísta hasta el último momento, toda la gloria para él. ¡Maldito estúpido!- Secon apunto estuvo de derrumbarse pero consiguió mantener la compostura.-Esta claro que no se juzgar a las personas.
-Esta muerto, puedo arreglarlo todo en este lugar menos eso.
-No es culpa tuya rubia, nada de esto lo es. El indio hizo lo que debía, nunca pensé que fuese capaz de algo así. No fue afán de notoriedad ni las ansias de ser recordado como una especie de héroe tal como aseguro. Algo vio en ti y en tu extraña historia que lo empujo al mayor de los sacrificios, tampoco yo entiendo nada de lo que esta pasando pero en mi interior siento que hago lo correcto ayudándote. ¿Qué podríamos haber conseguido él y yo si hubieras muerto?- Se le hizo un nudo en la garganta totalmente seca, Secon trago saliva en un nuevo esfuerzo por disimular su congoja.-Creo que ha llegado el momento de que me lo expliques todo rubia. ¿Qué tiene de especial ese keko? ¿Por qué es tan importante encontrarlo?
-Y os lo dije a ti y a …-Habían compartido muy poco tiempo pero Berbuscona aún no se había acostumbrado a su ausencia, hizo acopio de fuerzas y continuo.-El keko era un programador formidable en mi mundo, el mejor que jamás trabajo para la Corporación. Era idealista, un joven bueno y agradable con el que trabaje codo con codo durante cinco años, un muchacho fantástico…
-¿Te lo tirabas?
La rubia se puso roja como un tomate. Vacilo unos instantes antes de responder a la interrupción de Secon con voz titubeante.
-Tuvimos una relación, no duro mucho. ¿Eso es importante?
-Por la forma en que hablas de él estaba bastante claro, no se si es importante aun, dependerá del resto de la historia.
-Cuando las maquinas tomaron el control de todo fuimos muy pocos los que pudimos escapar. Nos reagrupemos en unas antiguas instalaciones militares ocultas en un bunker bajo tierra. Fue entonces cuando me agregaron a su equipo, trabajemos muy duro intentando conseguir un virus que introducido en el sistema devolvería la conciencia de si mismos a todos los atrapados en este lugar. Así los liberaríamos y podríamos derrotar a las maquinas. Él mismo se ofreció voluntario para entrar en el sistema en forma de avatar pero al contrario que vosotros él sabia en todo momento que lo que le rodeaba no era real.
-¿Y que paso?
-Algo salió mal. Enloqueció nada mas entrar, quedo atrapado en un mundo de fantasía, en una especie de cuento de hadas y olvido quien era. Fue un autentico desastre, estábamos juntos en esto, conocía todas sus investigaciones, no entiendo que es lo que pudo fallar, lo teníamos todo bajo control. Cuando pidieron un voluntario para el rescate yo era la mas indicada, al menos en lo referente a datos y tecnología, así que no lo dude. Pero no imagine que me vería en medio de una guerra, que moriría gente. No soy una heroína, tan solo una cuatro ojos que ha pasado su vida frente a un ordenador, me estoy desmoronando.
-Negroe dijo algo que me dejo perplejo.¿ Porque las maquinas introducirían un anti virus como el Muñekator que lo destruye todo para acabar con tu querido keko? No tiene ninguna lógica.
-Antes de entrar me advirtieron que las maquinas habían creado al Muñekator y que todo seria una carrera contra reloj. También yo me he hecho tus mismas preguntas, he intentado muchas veces ponerme en contacto con mi grupo de apoyo en el exterior pero todo ha sido inútil. Temo que les haya pasado algo malo.
-Algo en todo esto me da muy mala espina rubia. Con todo tú y tus amigos no habéis contado con algo muy importante.-Berbuscona lo miro intrigada.-Este es mi mundo, el mundo de los muñacos, como tu nos llamas, no conocemos ningún otro. ¿Qué os hace pensar que queramos ser “liberados”.
-Pero esto no es real, vuestros auténticos cuerpos están almacenados en recipientes criogénicos.
-No se que pensar, lo que cuentas es demasiado increíble. Se quien soy, y todo lo que me rodea es real. ¿Cómo pretendes que crea lo contrario? Solo con imaginarlo noto que pierdo el juicio. Quizás seas tu la loca pero solo tengo una cosa clara, tu keko es la clave para descifrar todo este misterio y lo encontraremos.
Secon miro disimuladamente por el retrovisor.-Ponte el cinturón y no hagas preguntas rubia.-Le ordeno a Bebuscona, acto seguido empezó a acelerar a todo lo que daba el motor del coche, tras ellos montado en una potente moto el Muñekator se acercaba peligrosamente.
 
El final del camino.
Berbuscona se había dejado las uñas en la tapicería del asiento y permanecía con la espalda totalmente rígida clavada al respaldo , era incapaz de articular sonido alguno. La pobre Insert_Coin se deslizo y cayo al suelo del automóvil dando tumbos de un lado a otro en cada quiebro, en cada derrape que efectuaba Secon. El coche no daba mas de si pero no conseguían desembarazarse del Muñekator.
-No lo entiendo,-dijo Secon.-esa motocicleta es lo suficientemente potente como para que el puto gigante nos hubiera alcanzado hace tiempo, sin embargo se limita a mantener la distancia.
-Si el Muñekator nos ha descubierto también lo ha hecho el suport, podrían inmovilizar nuestro vehículo como en la otra ocasión y no lo han hecho. Creo que pretenden que lo guiemos hasta el keko.
-Lo llevaremos en la dirección opuesta entonces, agárrate bien.-El tipo del antifaz giro violentamente el volante derrapando y haciendo un violento cambio de sentido.
-¡No Secon!-El la observo contrariado. Berbuscona miro la parte trasera, Insert_Coin estaba bajo los asientos agonizando, aquellos embites acabarían de matarla.-Tenemos que llevarla a la comisaría.
-¡Pero tenemos al tipo grande pegado como una lapa!
-Si no lo hacemos ella morirá. ¿Se te ocurre un plan mejor?
Secon lo rumio unos instantes, al cabo de un minuto dio un nuevo quiebro.-Bien entones, “alea jacta est” nueva dirección: la comisaría. Escúchame bien rubia, es muy arriesgado pero mis neuronas no dan para mucho mas, y menos con semejante estrés.-Un nuevo derrape, las cubiertas de las ruedas traseras estaban totalmente lisas, en el pavimento quedaban los restos de la goma quemada.-¿Recuerdas aquellas solicitudes de amistad que te mandaron cuando nos conocimos?-Berbuscona asintió con la cabeza.-Quiero que busques a Teena, aquella que decías tenia nombre de compresa para menopaúsicas.
-Bien la tengo.
-Esa es realmente Analfataya, la comisaria del Oeste, agrégala.
-¿Pero...?
-¡No hay tiempo para preguntas, HAZLO!
-La tengo…¡Ya!
-Tu e Insert_Coin sois vips, podéis avatear . -Secon se dio cuenta de la expresión de pánfila de la rubia y comprendió que no entendía nada de lo que le estaba diciendo.-Eso significa que os podéis tele transportar a la zona donde se encuentren vuestros agregados y eso es lo que quiero que hagas. Mira en tu pantalla de datos, busca a Teena y ve a donde se encuentra. Pero recuerda, no la avatees directamente o te darás de morros con la comisaria. Ve a la región en la que esta, escóndete en un lugar seguro y te mandare a esta pobre desdichada.
-¿Pero y tú? No quiero mas sacrificios, no lo soportaría.
-No te preocupes por mi rubia, voy a comenzar una guerra, se lo debo a Negroe. Al tipo grande no le gustan los polis y el sentimiento de estos es mutuo. Se lo pondré en la misma puerta, espero que el caos que se monte te ayude a infiltrarte, salvar a Insert y encuentra por fin a tu keko. –Consiguieron reanimar a la enferma el tiempo justo para que Berbuscona la agregara.
-Bien rubia recuerda otra cosa, nada mas llegar borra a Teena de tu lista de amigos. Con un poco de suerte no reparara en tu presencia. ¡Ahora vete de una vez!- Berbus le clavo preocupada la mirada, el tipo del antifaz la miro a los ojos.-No te preocupes por mi, saldremos de esta-La rodeo por la cintura con su brazo izquierdo sin dejar de sujetar el volante con la mano libre y la beso en los labios.- Suerte rubia, ahora cumple con tu destino. -Bebuscona desapareció del vehículo en lo que dura un parpadeo.
Berbuscona apareció tras la pantalla de lo que parecía un cine, por un momento pensó que había errado el viaje. Dio un vistazo por las inmediaciones, el lugar estaba tranquilo. Respiro aliviada al ver que todo estaba lleno de ordenadores y armas, por lo visto habían trasladado la comisaría a aquel sitio. A la rubia le traían sin cuidado los motivos de Analfataya para instalarse allí, lo único importante es que estaba provisto de todo lo necesario para atender a Insert_Coin. Ni rastro de policías, miro en su pantalla de datos, el keko tampoco daba señales de vida. Mando un privado a Secon.
-¿Cómo van las cosas por ahí?
-El gigante sigue tras de mi, no hay manera de quitármelo de encima.
-¿Y nuestra amiga?
-Está muy mal, debes darte prisa. ¿Llegaste a la comisaria?
-No estoy segura, parece que me encuentro en un cine. Puede que los polis se hayan instalado aquí.
-¿Un cine? Hay decenas de cines en Pueblo Secreto, tendrás que concretar un poco mas si quieres que te encuentre.
-Espera.-Berbuscona se acercó a gatas a una ventana y asomo el hocico tímidamente. Su corazón se sobresalto y a punto estuvo de gritar.-Ahí fuera hay una enorme plaza, en un cartel dice que es el Barrio Rojo.
-Estupendo rubia, intentare reanimar a Insert y te la mandare hacia allí.
-Hay algo mas Secon…-Antes de continuar la frase apareció ante ella la enferma, quedo en el suelo hecha un ovillo, tiritaba sus latidos eran como un redoble de batería.
-¿La tienes?
-Si Secon, esta frente a mi. Escúchame, no debes venir aquí, da media vuelta y huye.
-¿Qué es lo que pasa rubia?-Berbuscona volvió a mirar a través de la ventana, toda la plaza estaba rodeada de tanques, esta vez los polis no querían correr riesgos y se habían preparado a conciencia. Intentar llegar hasta ella por carretera era un suicidio.
-Han blindado el lugar, esto es una fortaleza. Hay tanques enormes por todas partes. ¡Tienes que alejarte!
-Demasiado tarde rubia, el gigante se ha dado cuenta de nuestra jugada, ahora lo tengo soplándome el cogote y parece muy cabreado. Estoy muy cerca del barrio rojo, lo llevare hacia allí, quizás los blindados consigan destruir de una puta vez a este ogro.
-¡Te destrozaran, no seas loco. Da media vuelta!
-Si no lo hacen los obuses lo ara el tipo grande, no hay vuelta atrás. Deséame suerte rubia. –Secon piso a fondo el acelerador, ya se vislumbraba al final de la avenida el Barrio Rojo. El muñekator empezó a disparar su ametralladora contra el vehículo. Secon ziz-zagueaba intentando eludir las balas, los impactos empezaban a desvencijar el coche, escucho los zumbidos de los proyectiles pasando a escasos centímetros de su cabeza. Se agacho todo lo que pudo y continuó su endemoniada carrera.
Berbuscona tenía el corazón en un puño, en cuanto apareciera en la plaza estaba segura de que lo borrarían del mapa a cañonazos y por mas que pensaba no se le ocurría nada. Los segundos transcurrían deprisa en su contra, entonces noto una débil presión en el tobillo, Insert_Coin había reunido sus ultimas fuerzas e intentaba llamar su atención.
-Te he pasado mis rays –dijo.-debes regalarle un trampolín.-
Pobre muchacha, pensó Berbuscona, esta delirando. –¡No me mires con esa cara de idiota y hazme caso maldita sea!
-No te entiendo, lo que dices no tiene sentido.
-¿De que mundo bienes tú rubia? No tengo agregado a tu amigo si no lo haría yo misma. ¡Date prisa, debes regalarle el trampolín, debes hacerlo vip!-Secon ya estaba entrando en la plaza, frente a el los negros agujeros de los cañones a su espalda el Muñekator. Apretó mas el acelerador, su pie parecía que atravesaría el piso del vehículo de tanto que presionaba. Un disparo de la ametralladora destrozo una de las ruedas traseras, Secon apenas consiguió dominar la situación. Los tanques abrieron fuego y el coche salto por los aires en mil pedazos, también alcanzaron al Muñekator.
Berbuscona no podía parar de reír de alegría, Secon había caído sobre ella como un fardo aplastándola con todo su peso. Apenas podía respirar por la presión y aún así reía como una loca.
-Te sienta muy bien el amarillo.-Lo despojo con delicadeza de su antifaz.-Eres muy guapo. ¿Por qué ocultas tu rostro tras esta ridícula mascara?-El tipo de negro se levanto y se apartó de ella dándole la espalda.
-Aquí todo el mundo es guapo rubia.-Se había ruborizado.-Ha ido de muy poco, gracias por hacerme vip.-En el último momento Secon siguiendo las indicaciones de la rubia la había avateado.-Dejémonos de tonterías, hay mucho por hacer. –
En el exterior había comenzado el fin de los días, parecía haberse roto el séptimo sello. Los tanques no dejaban de disparar, por lo visto el gigante había sobrevivido al impacto.
-Tu timidez te da un toque encantador. –Los ojos de la rubia se humedecieron pero esta vez la causa era la alegría.
-¿Os acordáis de mi? Soy esa que se esta muriendo.


Cara a cara.

Berbuscona tecleaba de forma frenética el ordenador, permanecía totalmente abstraída en una especie de burbuja imaginaria, ajena de todo lo que la rodeaba. Insert_Coint no pudo aguantar mas y perdió el conocimiento, apenas tenía pulso, Secon la mantenía recostada en su regazo y no hacia mas que incordiar a la rubia con sus ruegos pero esta estaba totalmente concentrada en lo que la ocupaba y ni siquiera lo escuchaba.
-¡Date prisa rubia, se nos va!-
-¡Esto no tiene ningún sentido!-Exclamo al fin la rubia, sus ojos seguían todos los datos que iban apareciendo  en la pantalla pero su mente no daba crédito.

-¿Qué es lo que pasa? ¿Puedes salvarla o no?

-Casi tengo aislado al agente invasor, lo estoy extrayendo y sintetizando. Esto es mucho peor de lo que podía imaginar.-Insert empezó a respirar de forma mas acompasada y sus mejillas recuperaban color poco a poco, también su pulso se estabilizada. Abrió los ojos y miro a Secon y sonrió.
-Tu amiga es realmente buena, todo un cerebrito, no la dejes escapar.

-Aun estas muy débil, la fiebre te hace decir tonterías.-El tipo de negro también sonrió.-No hagas esfuerzos inútiles, cierra los ojos y descansa, nosotros cuidamos de ti.
-Se ha dormido, la pobre estaba agotada. ¿Qué es lo que has encontrado? Eso que decías que no tenía sentido. Aunque no se de que te extrañas, desde que llegaste todo ha dejado de tenerlo, aquí lo mas que pasaba es que vaneaban a alguno por decir mas chorradas de la cuenta o por caer mal a los polis o a los guías, pero ahora todo es una pesadilla.

-Y puede ser mucho peor Secon.-Berbuscona extrajo un chip del pc y se lo enseño. Estaba muy seria. Secon acomodo con cuidado a Insert_Coin en un sofá y se acercó a la rubia.
-¿Qué demonios es eso?

-Espero equivocarme, de no ser así esto es ni mas ni menos que el apocalipsis, el Armagedón. Lo peor de todo es que creo que el disco que le encomendaron al keko debía introducir en el ordenador de la comisaría podría contener lo mismo.-Secon la miraba sin pestañear, no acababa de entender donde quería ir a parar Berbuscona. Le volvió a enseñar el pequeño chip.-Aquí dentro hay un virus capaz de destruir todo organismo cibernético. Es lo mas horrible que jamás vi, al lado de esto el Muñekator es una bendición del cielo. Si esto llega al suport por medio del programa central de la policía se extenderá por  Pueblo Secreto y lo contaminara todo y a todos. Lo que casi mata a esta pobre chica acabara con todos en pocas horas.
-¿Pero porque querría el “mago” hacer algo así? Me estoy acojonando, esto empieza a no ser divertido.

-Nunca lo ha sido Secon, deja de comportarte como un crio. No se que interés puede tener ese loco en matarnos a todos, el incluido, pero las incógnitas no acaban ahí. He encontrado muchas otras cosas que no cuadran en este puzle. Parece que el suport ha estado trabajando a contra reloj en un programa capaz de detener al Muñekator, algo capaz de crear una especie de super soldados.
-Pero eso significa que la Corporación, como tu la llamas, no esta detrás del gigante. No entiendo nada. ¿Quién lo ha enviado entonces?

-Tampoco yo lo comprendo, el nuevo programa no ha sido probado y los resultados podrían no ser los esperados pero esta claro que las maquinas se han tomado muy en serio esta amenaza. Realmente es un trabajo impresionante.
-Dejate de alabanzas, si todo lo que dices es cierto debemos encontrar a tu keko y evitar a toda consta que infecte todo el sistema. Déjame eso, yo lo llevare.- Le alargo la mano pero la rubia se negó a darle el chip.

-No Secon esto es muy peligroso, hay que tener sumo cuidado, podrías contagiarte fácilmente y lo concentre de tal manera que ahora seria una muerte fulminante. Es mas seguro que sea yo quien lo lleve. Debo encontrar un recipiente adecuado para transportarlo. En ese momento los ojos de la rubia parecieron querer salirse de las orbitas.
-¿Qué es lo que pasa?

-No te has dado cuenta?
-¿De que?

-Han dejado de escucharse cañonazos, todo esta en silencio.-Berbuscona miro su pantalla y grito asustada.-¡Debemos salir de aquí a toda prisa, el Muñekator se dirige hacia nosotros, lo tenemos a escasos metros.

-No podemos abandonar a Insert, esta aun muy débil, llevarla en brazos nos retrasaría.
-Es demasiado tarde de todas formas, solo hay una salida de este cuarto y al otro lado esta el gigante.

-En ese caso…-Dijo en tono solemne Secon.-debemos asumir riesgos.-Golpeo el terminal central y por su cuerpo se descargo rápidamente el nuevo programa de defensa creado por el Suport.

-¿Qué pretendes loco? Podría no ser estable. ¡eso te matara!-El tipo de negro empezó a sentirse enormemente poderoso.
-¿Acaso tenemos otra opción? Coge a Insert y resguardaros en donde podáis , yo me enfrentare a ese cabrón.-Se  armó con todo lo que halló en la sala, que no era poco. Berbuscona llevo a la enferma a la esquina mas alejada de la puerta. Cuando el Muñekator derribo la pared Secon lo esperaba armado hasta los dientes. El gigante arrastraba un poli, parece que por fin habían podido dañarlo, con todo el fuego a discreción de una docena de tanques tan solo parecían haberle causado leves desperfectos. Alzo al policía en el aire y le clavo una especie de agujas que salieron de la parte inferior de su muñeca. Berbuscona y Secon asistieron horrorizados al espectáculo. El Policía se deshizo ante sus ojos quedando tan solo las ropas tiradas en el suelo.

-¡Esa maldita cosa es indestructible!-Maldijo la rubia.-Ha asimilado al poli para auto repararse, ni un centenar de “super soldados” podrían detenerlo.

-Eso lo veremos en breve. ¡Que empiece la fiesta!

Secon empezó ha disparar con todo lo que disponía, se movía con gran rapidez y esquivaba los proyectiles con los que el gigante le respondía. Los múltiples impactos de bala no causaban ningún efecto en el Muñekator. El poderoso fuego de su ametralladora empezó a destrozarlo todo, Berbuscona e Insert, que había despertado, permanecían acurrucadas en la esquina vulnerables al tiroteo. Secon se dio cuenta del peligro que corrían y decidió atacar cuerpo a cuerpo al gigante con la intención de desarmarlo. Le propino un puntapié con todas sus fuerzas pero aun con sus nuevas habilidades no era lo suficientemente fuerte. Fue como patear un muro de acero. El Muñekator lo agarro y lo lanzo violentamente hacia donde se encontraban las dos mujeres. El golpe contra el suelo fue devastador. Secon cayo justo al lado de Berbuscona, le sonrió y se incorporo con rapidez. La rubia respiro aliviada, mas aun cuando vio como de una nueva patada consiguió, esta vez si, desarmar al Muñekator. Ahora podía acribillarlo a voluntad sin tener que preocuparse de sus compañeras. El gigante empezaba a sufrir desperfectos pero no lo suficientemente graves. El tipo de negro se confió demasiado y se acerco temerariamente, el gigante aprovecho la ocasión para agarrarlo de nuevo. Le sacudió un tremendo derechazo en el estomago al tiempo que su izquierda lo mantenía a varios palmos del suelo. Secon escupio sangre, las dos mujeres gritaron angustiadas, entonces el Muñekator hizo aparecer de nuevo las dos agujas de su muñeca. Berbuscona se sintió morir, no podía estar pasando otra vez, Secon no. Si existe un Dios debía ayudarlo, cogió una escopeta recortada y se dirigió hacia los contendientes. Secon le hizo una seña para que se detuviese. Le sonrió y con un gesto de la mirada le indico que reparase en un pequeño detalle. En su mano tenía el chip, sonrió de nuevo y lo apretó con fuerza hasta que su mano sangro. Berbuscona callo de rodillas y empezó a llorar.
-¡Bien musculitos aquí me tienes! Chúpamela bien hasta dejarme seco maldito hijo de perra!-El gigante le clavo los dos apéndices y empezó a consumirlo. Las dos mujeres cerraron horrorizadas los ojos, cuando se atrevieron a mirar de nuevo encontraron al Muñekator de rodillas, la infección se había extendido con rapidez, se estaba muriendo. La rubia cogió la enorme ametralladora, apenas podía levantarla, Insert_Coin se le acerco y la ayudo. Dispararon sobre el monstruo durante minutos hasta que se agotó la munición. Los cañones seguían dando vueltas y de todos salía abundante humo pero no plomo, Berbuscona seguía apretando el gatillo con fuerza, sus dedos sangraban. Insert la toco en el hombro y la hizo bajar el arma. El Muñekator estaba destrozado, sus restos esparcidos por el suelo y junto a ellos un traje negro.

 "Pandemia"

Dejo caer la ametralladora que se estrello pesadamente contra el suelo, su rostro totalmente inexpresivo y su mente perdida en el recuerdo de todo lo acontecido en los últimos días. Cuando llego a este extraño mundo tan solo tenía una misión, un cometido que cumplir e ignoro a aquellos a los que ninguneaba llamándolos muñacos. ¿Muñacos? Había comprendido que no solo eran parte de un programa informático, que no eran fríos datos que manejaba el Suport a su conveniencia. Al igual que ella tenían emociones y se podía sentir por alguno de ellos cosas…cosas que jamás imagino fuesen posibles en un lugar como aquel. Pero ahora se sentía vacía, la perdida de aquel último…”muñaco”…la había afectado hasta el punto de no quedarle ánimos para continuar. Ahora nada le importaba, ni la misión, ni el keko, ni ella misma. La presión de una mano en el hombro la devolvió a la realidad. Insert la miraba con ojos tristes.
-Siento lo de tu amigo, ha sido horrible.
Berbuscona la abrazo con fuerza y hundió la cabeza en su pecho pero ya no le quedaban lágrimas que derramar. Insert si lloro, ver la amargura de aquella mujer le provoco una profunda empatía, una desoladora tristeza. Le acaricio el cabello y la aparto de si de forma delicada mirándola a los ojos.
-Ahora debes sobreponerte, debemos continuar, has de salvar el mundo.
-No Insert, continuare sola, todos los que me rodean mueren.
-Quizás necesites de mi ayuda.
-¡No, volverá a pasar! Regresa con aquellos a los que aprecias y disfruta de su compañía a mi ya no me queda nadie. Puedo correr riesgos, no me importa, pero a ti te queda mucho por vivir.-En ese mismo instante Insert_Coin se encogió rodeando su vientre con los brazos, en su rostro una mueca de dolor.
-Creo que algo va mal, no debiste de sacarme eso del todo del cuerpo, me encuentro mal de nuevo.
-Si lo hice, lo extraje por completo, estoy segura de ello.
.Pues me ha dado una punzada en el estomago al igual que cuando empezó todo la otra vez.-Berbuscona también noto malestar en el vientre. Busco por toda la destrozada estancia con la mirada hasta que diviso lo que ansiaba. Un pc portátil había conseguido salir intacto de la batalla. Corrió hacia él, estaba operativo, comprobó la información y dio un fuerte golpe con ambos puños sobre la mesa antes de alzar el ordenador sobre su cabeza y estamparlo con todas sus fuerzas contra la pared. Sus peores temores se habían cumplido, Insert la miro asustada, no quería admitir la obviedad y pregunto.
-¿Qué es lo que pasa?-La rubia permanecía con la cabeza gacha, los puños fuertemente apretados sobre la madera del escritorio, ignoraba el dolor de sus nudillos.
-Es el fin, todo esta perdido.
-¿Han introducido el virus?-Berbuscona no le respondió pero su silencio era una afirmación.-Pero…pero tu puedes detenerlo, puedes eliminarlo del sistema igual que lo sacaste de mi cuerpo…¿Puedes verdad?
Arrastro violentamente con el brazo todo lo que quedaba sobre la mesa arrojándolo al suelo en un gesto de ira.-¡No, no puedo maldita sea! El virus se ha extendido por todo, cada vez que toco un terminal la infección se acelera dentro de mi cuerpo, necesitaría semanas, quizás meses para depurar el sistema de algo tan complejo y es justamente tiempo lo que no tenemos!
-¿De cuanto disponemos?- Pregunto asustada Insert_Coin.
-Tres, cuatro horas a lo sumo y seremos historia. Pueblo Secreto convertirá en un mundo fantasma.
-Algo se podrá hacer, no te rindas ahora.-Pero Berbuscona se había rendido hacia un buen rato, justo en el momento en que las dos agujas del Muñekator se hundían en el pecho de Secon. Insert se fijo en un extraño punto que parpadeaba en la pantalla de datos de la rubia.
-¿Qué es esa luz?
Berbuscona no se había dado cuenta hasta que su compañera se lo indico. Era el detector del keko, lo habían encontrado y estaba a no mas de cien metros de ella.
-¿Es tu keko verdad, ese al que buscas? Quizás él tenga respuestas, aun hay esperanzas.
-¡Un quizás siempre es mas que nada!-
Berbuscona recogió la escopeta recortada y un par de pistolas automáticas y salió a toda prisa en la dirección que indicaba su pantalla de datos. Insert también se armó y salió detrás suyo. Al notar que la seguían la rubia se giro, Insert_Coin le regalo una sonrisa.
-Ahora no hay marcha atrás, estamos juntas en esto.-Berbuscona le devolvió la sonrisa y asintió con un gesto de la cabeza antes de gritar:
-¡Ven conmigo, vamos a salvar el mundo!
 El keko se encontraba totalmente perdido. Desperado iba y venia del ordenador a Karmeta, sin saber qué hacer. De repente aparecieron en la sala de ordenadores dos kekas. Una era InsertCoin, la keka que lo había conducido hasta el ”El Mago”, a la otra no la había visto nunca. De larga cabellera rubia, vestía de un modo muy formal, incluso extremadamente recatado para aquel sitio, de ojos azules y piel pálida, no dejaba de dirigir su inquisitiva mirada al keko y al ordenador central. Se llamaba Berbuscona.
- ¿Insert? ¿Pero que hac…?
- No hay tiempo de explicaciones.- Interrumpió la rubia.- ¿Qué has hecho? El virus se está extendiendo.
- ¡Nada! La comisaria estaba delante del ordenador y de repente ha empezado a retorcerse de dolor… y Karmeta… ¿un virus informático?
- ¿Qué va a ser si no? ¿La gripe aviar?
- ¿Pero quién…? – De repente el Keko recordó al Mago y el disco rojo que le había entregado. Sus ojos se dirigieron a Insert Coin quien se limitó a asentir con la cabeza. Berbuscona se dirigió a la Comisaria que había conseguido sentarse en una de las sillas y, no sin esfuerzo, trataba de mantenerse erguida. En su rostro sudoroso se veía reflejado el miedo. Se encontraba absorta, con la mirada dirigida al Keko pero perdida en el infinito. - ¿Quién ha sido? – Le preguntó obligándole a mirarle a los ojos.
- Blackvelvet… the ladrona . – Susurró.
- ¿BlackVeklvet? – Repitió Berbuscona mirando al Keko.
- Lo has dicho antes… no hay tiempo para explicaciones.- Contestó Karmeta ayudándose del Keko para levantarse. - ¿Podemos hacer algo? La keka rubia se sentó delante del ordenador central y empezó a deslizar sus dedos sobre el teclado, la pantalla empezó a enviar una innumerable serie de números y letras, ininteligibles para todos los demás.
Berbuscona tecleaba frenética el terminal con la esperanza de encontrar algún indicio en el sistema que pudiera conducirla a una posible solución. A cada segundo que permanecía en contacto con el ordenador una nueva descarga de la mortal ponzoña era asimilada por su cuerpo cibernético. Pudiera ser que ella al ser una extraña para el programa no se infectaba al mismo ritmo que el resto, pero lo que estaba haciendo aceleraba el proceso vertiginosamente. Empezó a notar sudores fríos y su mente empezó a nublarse. Todo era ahora en blanco y negro pero no era una alucinación provocada por la fiebre, el virus lo estaba consumiendo todo, no solo a los avatares.- No tengo tiempo para esto. Necesitaría semanas… y no creo que tengamos más que algunas horas. Pero tú tienes la solución, dijo gravemente mirando al Keko. - ¿Yo? ¿Has perdido el juicio? ¿Pero que dices?
- Aunque no lo sepas, entraste aquí porque sabías que esto iba a ocurrir. Supongo que algo salió mal si no te acuerdas de nada. Pero la solución tiene que estar en tí. ¡Piensa!
- ¡Qué piense! ¿Pero en qué? Soy el único que no se entera de nada… ¡que piense! ¿Hay un servicio por aquí cerca?
- ¡No es momento de ir al baño., memo! – Dijo Karmeta.
- Es que pienso mejor sentando en el …
- ¡Calla y piensa! – Le gritó Berbuscona. El dolor se hacía cada vez más fuerte y pronto sería lo suficientemente intenso para que no pudiera pensar con claridad. - Tienes una solución, aunque no la sepas aún. Tu Keko no está infectado.
- Es cierto… pero no sé como diablos… - El keko se acercó a la pantalla y se inclinó sobre ella para leer mejor. Se sucedían los informes de alerta, repitiéndose una y otra vez. “Sistema infectado” “99,99 % de usuarios infectados” “Nivel de alerta máxima” “Amenaza desconocida”. Pero algo le llamó la atención.- ¿Puedes mirar que usuarios no están infectados? Berbuscona tramitó las órdenes precisas a través del teclado para que apareciera la lista de usuarios no infectados. El filtro de búsqueda se realizó casi de inmediato. - Sólo aparece un usuario no infectado. Pensé que serías tú. Pero no apareces en la base de datos.
- ¿Quién es? – Preguntó el Keko.
- Su Nick es JaneAusten ¿La conoces?
- Claro que si. – Interrumpió Karmeta- Es su novia.
- ¡No es mi novia!. – Dijo el Keko. Inconscientemente su mirada se apartó un segundo de la pantalla y se dirigió a Insert Coin, que sonreía a pesar del dolor.
- ¡Anda! Vi como te morreabas con ella en la playa. Reconócelo. No seas…
- No me morreaba con ella! – Le interrumpió el Keko – Me había ahogado y me hacía el boca a boc… - De repente se quedó inmóvil. Seguía inclinado sobre el monitor pero ya no se fijaba en los mensajes. Una idea estaba luchando por salir. Parecía demasiado absurda. Habló dirigiéndose a Berbuscona.- ¿Dices que la solución la tengo yo?
La rubia se fijo en el keko, él debía tener la respuesta pero ni siquiera se acordaba de ella. El avatar era un calco del original, incluso había elegido como indumentaria la misma camiseta de bobo esponja que llevaba cuando se despidieron y lo enchufaron para comenzar su peligroso viaje por Pueblo secreto. Recordaba el momento, la miraba con sus ojos miopes tras los cristales de sus gafas y en su adorable rostro infantil se dibujo una sonrisa. Recordó como sintió el impulso de rememorar los buenos tiempos que vivieron juntos y las palabras que le dijo cuando la detuvo.
-No me gustan las despedidas-le dijo.-Guarda el beso para nuestro re encuentro, que no se te olvide que me lo debes.-Ella lo había abrazado y le susurró al oído.-Lo recordaré, no te preocupes. –El resto del equipo acompañó al muchacho y lo llenaron de cables Al poco había perdido el sentido: se había introducido si no en cuerpo si en alma en el sistema. Ahora era el momento del re-encuentro pero aparte de afecto y admiración no sentía nada especial por él, le vino a la mente el rostro de Secon, libre de su antifaz, sus ojos brillantes y el rubor de sus mejillas. No era el momento de venirse abajo, había que actuar. -Sé que no me recuerdas, pero tengo una deuda que saldar contigo.
-Eeeh….? Antes de que el keko pudiera reaccionar la mujer rubia lo agarro por la nuca y lo atrajo hacia si para darle un largo y cálido beso en la boca. Sintió una descarga directa al cerebro y no fue el aflorar de los sentimientos del pasado precisamente. Berbuscona aparto sus labios de los de él, que permanecía extasiado con los ojos cerrados y poniendo morros, su expresión era más adorable que estúpida pero ridícula a fin de cuentas. Ella lo miro a los ojos emocionada. - ¡Eres un genio maldita sea! Calculaste todos los riesgos, todas las posibles situaciones y te adelantaste a los movimientos de tu enemigo. ¡Hubieras sido todo un maestro del ajedrez!
El keko entendió a lo que se refería aquella extraña rubia a la que por mas que lo intentaba no recordaba. Se incorporó y se dirigió a Karmeta. Se encontraba de pie, apoyada en un armario alto de oficina, luchando para que el dolor no le hiciera perder el equilibrio. En un principio no supo reaccionar cuando el Keko se aproximó a ella y le propinó un intenso beso durante unos segundos que a Karmeta le parecieron horas. - ¡Eres estúpido! – Le gritó, al mismo tiempo que de un fuerte golpe lo lanzaba varios metros hacia atrás. – No tenemos tiempo para tus memeces.
- ¿Te sientes mejor? – Le preguntó el Keko desde el suelo, dolorido. - ¿Notas algo? Karmeta se quedó paralizada. El dolor casi había desaparecido por completo. No sé había dado cuenta pero unos segundos antes del beso no habría tenido fuerzas para golpear de aquella manera al Keko. - Eureka – Dijo Berbuscona – Tenemos el antivirus.
-Pero no puede ir besando uno por uno a todos los habitantes de Pueblo Secreto. ¡Menuda locura! –Exclamo Karmeta. Berbuscona sonreía,
-Este memo me ha pasado un código, solo tengo que introducirlo y el antivirus que él mismo instaló en algún momento cuando aún era consciente de quien era invadirá el sistema y contrarrestara la infección, es cuestión de unos minutos. Es momento de mi turno, dijo InsertCoin acercándose al Keko a juntando sus labios a los del Keko, que cada vez estaba más colorado. - ¡Oye! ¿Nos has oído a la rubia? No hacen falta más besos. >
InsertCoin se separó lentamente del Keko y se alejó sonriendo, mirando de soslayo a Karmeta. - ¡Ecccs! ¿También debo besar al sapo?- Preguntó el Keko mirando a la comisaria, que se retorcía de dolor en el suelo, agonizando.
-¡Deja sufrir un rato mas a esa arpía.-Dijo por fin Karmeta.-De aquí a poco también ella sanara, puedes ahorrarte el mal sabor de boca. Pero me pregunto si eso no nos supondrá un nuevo problema.


Final.

Tenía que concentrarse en lo que hacía, la secuencia era bastante larga y complicada y debía teclearla sin ningún error, el tiempo apremiaba. Con todo el altercado de Karmeta y la comisaría la distrajo, pudo ver como esta última cayo por una ventana intentando de forma arto estúpida alcanzar una pistola. A la rubia se le encogió el estómago, aquella seria el final de las muertes inútiles, unos pocos caracteres más y…¡Enter! Tras presionar esa última tecla el antivirus se descargó a toda prisa por el sistema contra restando sin dificultad la infección, todo empezaba a recuperar de nuevo el color y las texturas. El keko y sus acompañantes salieron entonces de la sala a toda prisa dejando a Berbuscona sola con Insert_Coin.
-¿Todo ha terminado?-Insert apoyo con delicadeza sus manos en ambos hombros de la rubia que no se levantó de la silla y seguía frente al Pc.
-Acabo la pesadilla, si.-La respondió al tiempo que miraba toda la destrucción que dominaba el paisaje. A través de la ventana se podían distinguir los edificios derruidos y a muchos avatares inertes en el pavimento. Las carcasas humeantes de varios tanques eran la prueba tangible del cruento combate que había tenido lugar allí tan solo hacia una hora.
-¿Qué harás ahora, regresaras a casa?
La rubia no tenía donde regresar, el keko le había pasado mucha información con aquel beso y no tan solo el código que activaba el antivirus. Realmente la de su antiguo camarada había sido una jugada maestra. Parece ser que descubrió las verdaderas intenciones de la “resistencia” antes de que lo enchufaran. Por lo visto estos opinaban, y con razón, que los enchufados al ser “liberados” enloquecerían en su mayor parte siendo más un problema que una ayuda por lo que decidieron que lo mejor sería cortar de raíz la energía que mantenía activas a las maquinas, o lo que es lo mismo, matar a todos los enchufados. El keko descubrió la conspiración al comprobar como habían adulterado su programa original destinado a “despertar” a los enchufados y lo habían convertido en una ponzoña mortal. Una vez dentro confecciono un antivirus y lo escondió en el sistema, ahí se mantuvo inactivo y a salvo. Si lo ponía al descubierto les hubiera sido muy sencillo a los programadores de la “resistencia” mutar el virus y su remedio sería inútil. Compinchado con su equipo no solo debía ocultarse del Suport y de sus antiguos compañeros dentro del sistema, también debía esconder su cuerpo real. Es por eso que desapareció y para que no pudieran seguir su pista borro su conciencia y paso a ser el “keko” sin Nick y sin memoria, así no podrían rastrear sus impulsos neuronales, encontrar y acabar con su cuerpo. Finalmente imagino que la resistencia mandaría a alguien en su busca, alguien idealista y fácil de manipular, alguien que albergara unos especiales sentimientos hacia él, sabía que mandarían a una estúpida, que le encomendarían esa misión a ella. El Muñekator tan solo debía seguirla y ella le pondría el keko en bandeja. ¡Que estúpida se sentía! Con todo su amigo confió en ella y no lo defraudo, el Muñekator era historia y el virus ha sido anulado. Incluso lo del beso estaba calculado, tan solo a ella le descargaría los datos. Se sentía como una aprendiz al lado de semejante ingenio, de tamaña astucia.
-¿Te encuentras bien? Llevas mucho rato sin decir palabra.
-Estoy bien Insert, no te preocupes. Tan solo pensaba en todo lo ocurrido. No, no regresare, los que han hecho todo esto lo intentaran de nuevo y la próxima vez estaré sola para detenerlos, debo quedarme y enfrentarme a ellos. ¿Qué harás tú ahora?
-Tengo una cuenta pendiente con el “mago”. Lo encontrare y le hare pagar por todo este sufrimiento.-Berbuscona la deseo suerte pero sabía que no podría cumplir sus deseos. Cuando la vio desaparecer por una puerta comenzó de nuevo a teclear frenéticamente. Tenía mucho que hacer, debía borrar todo rastro de lo acontecido esa última semana, todo debía ser como en un principio y nadie salvo ella recordaría nada.
Una semana de trabajo sin descanso, de nuevo las armas eran inútiles y el único contacto físico posible era a través de los bailes y de “descargar tensiones”. Cada edificio volvía a estar en su sitio y los avatares paseaban despreocupados por las calles sin recordar nada. La única gran diferencia es la desaparición definitiva de guías y policías, no eran precisos, al contrario eran un problema, así que la rubia decidió reconvertirlos en barrenderos y basureros. Había sido una tarea agotadora pero por fin estaba concluida, todo lo ocurrido con el Muñecator y el keko jamás había pasado, al menos no en el recuerdo colectivo de los muñacos.
Berbuscona paseaba por la Gran Vía, a su paso los muñacos soltaban piropos y groserías, las ventanas de mensajes privados se acumulaban en su pantalla de datos pero la rubia continuaba su camino sin hacer caso a nada. Paso por el trasport y vio a Orcanario rodeado de sus nuevos amigos tocando una guitarra sin cuerdas y hablando alegremente de cosas insustanciales, ninguno de ellos la recordó, ese era el precio que debía pagar por protegerlos, el olvido.
A medida que avanzaba las calles estaban más desiertas y sucias, por fin escucho música, el hard rock setentero no era precisamente de su agrado pero tenía la incongruente esperanza de encontrarlo allí. “La pocilga” estaba vacía y de Secon tan solo quedaba el recuerdo en la cabeza de la rubia, ella que casi era un Dios allí dentro, capaz de casi todo, todo menos devolver a la vida a los caídos. Cogió un vaso sucio y presiono el asa del grifo del barril de cerveza, estaba caliente y sin gas, pero al menos era gratis. Eso es lo que le dijo el hombre de negro la primera vez que la vio. Saco de un bolsillo un antifaz que guardaba celosamente, se sentó en una mesa y lo observo durante horas al tiempo que sorbía de su cerveza.
Epilogo.
-Holaaaaaaa, soy nuevoooo. ¿Qué es lo que se puede hacer aquí? El muñaco había aparecido como por arte de magia en mitad del Trasport
.-Puedes comprar un zaby, decorar un zaby, poner música en un zaby, poner una piscina en un zaby, una playa, un toro mecánico, un bar…
-¿Y no se pueden hacer mas cosas?
-Te parece poco? Bueno también puedes echar algún polvo si consigues engañar a alguno/a. Pero si te va más lo friky siempre puedes acercarte a “la pocilga” y escuchar las ridículas historias de la rubia loca que vive allí.
-No, no, no soy tan friky. ¿Cómo consigo un zaby?