Otoño. / Los pretendientes.
Otoño. No me calma la sed beber de tus lágrimas, me daña la espalda soportar la carga de tu silencio. Sentirme un necio cuando al llegar a casa, sobre la mesa me encuentro las frases ya hechas, en la sartén los reproches y la pasión en la nevera. Una pena que sobre la tierra hayan mas tontos que locos, no recuperar un poco de la maliciosa inocencia de cuando niño. Nada te pido, nada me dices y las perdices pululan felices sin temer acabar de menú. Tú y yo, codo con codo y sin embargo tan solos. Fue de otro modo en la plenitud del verano, pero llegó el otoño para pudrirlo todo. Los pretendientes. Armados tan solo con palabras, aparecieron el bufón, el soñador y el seductor. En una esquina permanecía oculto el huraño, observando en silencio.. Empezó el combate dialéctico y en un pedestal, el trofeo por el que se baten en duelo. El payaso la hizo reír, lo abrazó como a un amigo y el bufón se retiró a un rincón cabizbajo. En el circo de la vida, no vasta con de...